08/04/2025
¿Y si la higiene no fuera una exigencia… sino un gesto de ternura hacia ti misma?|🛀✨🧼🧴
En una sociedad capitalista que valora más la imagen que el bienestar, es fácil olvidar que la higiene personal no debería ser una carga, ni un mandato de productividad o belleza.
A veces, cuando sentimos que no podemos ni levantarnos a bañarnos, no es flojera. Es cansancio emocional, es ansiedad, es tristeza. Y en lugar de juicio, lo que necesitamos es comprensión y cuidado genuino.
¿Cómo promovemos una higiene personal más saludable y menos capitalista?
✨ 1. Hazlo por ti, no para encajar.
Tu cuerpo no necesita cumplir estándares. Se merece cuidado porque es tu espacio sagrado, no porque “deba verse bien”.
✨ 2. Convierte la higiene en un ritual amoroso.
Bañarte puede ser un reencuentro contigo. Usa aromas que te gusten, respira profundo, canta mientras te enjabonas. Hazlo tuyo.
✨ 3. Ajusta las expectativas.
No todos los días son iguales. Si hoy solo pudiste lavarte las manos o la cara, ya hiciste algo por ti. Celebra lo posible.
✨ 4. Cuida sin consumir compulsivamente.
No necesitas 10 productos, ni los más caros. Necesitas presencia, intención y cariño.
✨ 5. Acompaña sin juzgar.
Si alguien cercano ha dejado de cuidarse, no le critiques. Pregúntale cómo está, y si necesita ayuda. El amor también se ve así.
Cuidarse no es un lujo, ni una imposición. Es un derecho. Es una forma de resistir la deshumanización cotidiana.
Higiene como ternura. Higiene como dignidad. Higiene como acto de libertad.