07/05/2026
Hace un tiempo, un par de personas a quienes acompaño me dijeron algo que me topó: “este espacio es lindo, pero extraño tu consultorio anterior… como que se sentía diferente”. Y me topó, porque una parte mía también extrañaba ese lugar propio, íntimo, cálido y mágico que nos abrazaba.
Hace poco más de un año y medio, después de varios movimientos que dieron la vuelta mi vida, el espacio de .terapeutico me abrió las puertas con mucha generosidad y me permitió usar uno de sus consultorios compartidos para mis acompañamientos terapéuticos individuales.
Ahora, finalmente, decidí alquilar ese consultorio para mi uso exclusivo y, ¡qué gran regalo está siendo! volver a habitar un espacio propio, traer de vuelta las plantas, los objetos, las pequeñas rutinas y saberes que me han acompañado durante años. Se siente un poco como regresar a casa después de un viaje largo; ir desempolvando todo, y abrazando la historia.
Agradecida siempre con el camino, con cada paso, con cada ida y cada venida. ¡Comienzan nuevas/viejas aventuras!