07/12/2025
1) Decide tus comidas “base” de la semana
No necesitas menús estrictos. Solo define 2–3 bases:
• Qué proteínas tendrás disponibles
• Qué verduras serán tus pilares
• Qué carbohidratos de calidad vas a usar
Esto evita improvisar con hambre.
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2) Ten siempre opciones “listas para usar”
No es cocinar de antemano, es facilitarte la vida:
• Verduras ya lavadas
• Fruta lista para comer
• Legumbres cocidas
• Proteínas fáciles de preparar
Esto reduce el 90% de decisiones impulsivas.
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3) Revisa tu nevera antes de comprar
Menos compras a ciegas = menos alimentos “trampa”.
Apunta lo que falta y compra solo lo que te acerca a comer bien.
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4) No dejes tus comidas a la improvisación
Define mentalmente qué vas a comer mañana.
Tarda 30 segundos y cambia todo.
Tu cerebro actúa mejor con anticipación, no con prisa.
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5) Ten un “plan B consciente”
Cuando el día se complica, no tienes que “comer lo que sea”.
Decide 2–3 alternativas rápidas y de calidad que te funcionen siempre.
Ejemplo: algo fresco + algo de proteína + algo que ya tengas listo.
(Sin recetas, solo estructura.)
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6) Mantén tu cocina “lista para nutrirte”
Orden visual = decisiones más inteligentes.
Si lo sano es visible, lo comes.
Si lo denso y ultra procesado está escondido, no te domina.
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7) Planifica hambre, no perfección
Entiende cuándo sueles tener más hambre y adelántate con opciones nutritivas.
La fuerza de voluntad NO funciona contra la biología.
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8) Planifica tu hidratación
Si no bebes lo suficiente, comes peor.
Solo poner una botella en tu zona de trabajo ya mejora tus decisiones.
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Si quieres, te preparo el copy final del post completo para publicar tal cual en Instagram..
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