02/11/2025
La corteza de este árbol me ha resultado especialmente preciosa e inspiradora. La profundidad de su corteza, su textura aterciopelada, la fragilidad de cada capa fina que se amontona para crear una corteza fuerte que lo proteja.
Su belleza me ha hecho volver nuevamente a la conexión y similitud que tenemos con la naturaleza. Es la forma simbólica de lo que hacemos nosotras con nuestras capas, con nuestras partes. Algunos hemos creado más, otros menos, depende de aquello que hemos vivido. Todas nos protegen, todas crean a quienes somos. Y seguimos formando partes, resignificamos y creamos. En un proceso constante de construcción y deconstrucción sobre nosotras mismas.
Abrazar a todas las partes, tener curiosidad por conocerlas, integrarlas y resignificarlas no es un proceso fácil, pues pasamos toda la vida descubriendo cosas sobre nosotras mismas.Y algunas partes son tan profundas, que duele mirarlas y abrazarlas, requieren tiempo para sentirse seguras. Las adversidades vuelven a crear capas que más adelante podemos abrazar y reconocer. Y así, en un ciclo constante. Soltamos, creamos fortalecemos, profundizamos, analizamos, abrazamos, resignificamos.
La psicoterapia nos acompaña en este camino profundo de la vida, no sólo en procesos específicos, si no en un largo proceso de autodescubrimiento que va despertando en diferentes momentos de nuestra vida. Momentos que precisan ser acompañados con amor, seguridad y compasión.
Os abrazo,