26/05/2026
El duelo visible tiene su ritual.
El funeral.
El abrazo.
El “lo siento mucho”.
Pero hay otro duelo que no tiene ritual.
Que se vive entre medias.
En el ascensor del trabajo.
En los cinco minutos antes de que empiece la reunión.
En el coche, con la música puesta para no pensar.
Ese duelo nadie lo ve.
Y precisamente por eso es tan pesado.
Porque en apariencia “todo va bien”.
Porque ya pasó “suficiente tiempo”.
Porque hay que seguir.
Hay personas que cargan con una pérdida enorme, de manera impecable hacia afuera.
Y que solo se permiten sentirlo en los espacios pequeños, los invisibles.
Si estás en uno de esos espacios ahora mismo, esto va por ti.
No tienes que estar bien.
No tienes que haberlo superado.
No tienes que explicarle a nadie en qué punto estás.
Solo tienes que ir a tu ritmo.