15/12/2025
👥 Hay momentos en los que podemos estar rodeados de gente y, aun así, sentirnos solos.
Y otros en los que, sencillamente, no tenemos con quién compartir el día a día.
Aunque puedan confundirse, aislamiento y soledad no son lo mismo.
▪️ El 𝗮𝗶𝘀𝗹𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 es algo objetivo: no contar con una red de apoyo, amistades o un entorno con quien relacionarse.
▪️ La 𝘀𝗼𝗹𝗲𝗱𝗮𝗱, en cambio, es una vivencia interna: es sentir que no encajas o que no formas parte, incluso cuando hay personas alrededor.
Ambas realidades duelen.
Y ambas impactan en nuestra salud emocional y física.
Tiene una explicación.
📌 Hace miles de años, pertenecer a un grupo garantizaba la supervivencia y nuestro cerebro aún funciona con esa lógica.
Por eso, cuando nos sentimos solos, se activa una alarma que interpreta ese malestar como una señal de peligro 🚨
El problema es que esa alarma, en lugar de acercarnos, a veces nos aleja.
La soledad puede hacernos más irritables, más desconfiados o más cerrados, justo cuando más apoyo necesitamos.
Algunos países ya han puesto el foco en este problema.
En 2021, 🇯🇵 Japón creó un ministerio específico para abordar la soledad y el aislamiento social, reconociendo su impacto en la salud pública.
👉 Porque la soledad no es solo una vivencia individual: también es un reto colectivo.
📍 Y aquí, en , también podemos aportar.
A veces basta con un detalle sencillo: un paseo acompañado, un mensaje a tiempo, un “¿𝘤𝘰́𝘮𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢́𝘴?”.
La conexión se construye así, con presencia y cercanía 🫂
Si te sientes sola o solo, no es una debilidad.
Es una señal de que necesitas vínculos, como los necesitamos todos.
❤️ Y pedir apoyo es una forma de cuidarte.
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