28/01/2026
Dentro de unos días nos vemos en FISIOCEO, y este congreso me ha hecho mirar atrás.
Fui la típica “niña buena” que vivió bullying y que en la adolescencia no encajaba en los grupos “guays”. Años después llegó mi pequeña rebeldía: rastas, estilo alternativo (que por cierto me encanta!!) y una coraza dura que, que sin darme cuenta, pagaron con creces los que más quería. Ahora entiendo que estaba intentando encajar en un sistema que todavía a día de hoy me cuesta entender: individualismo, materialismo, egos…
Siempre fui bastante independiente. Con 16 años empecé a trabajar y no dejé de estudiar: dependienta, camarera, noche, gimnasios… incluso tuve un bar. Siempre buscando crecer, fallar, aprender, repetir.
Y yo que viajo por todo el mundo y en diferentes circunstancias, pienso lo afortunada que soy por haber nacido donde nací, a veces me da mucha rabia escuchar determinadas quejas. Pero si me preguntas “¿cómo llegaste hasta aquí? Supongo que también con esfuerzo, lucha y caerme mil veces para levantarme mil una. Pero lo más importante y mi motor gracias a mi familia y mis amigos, y a aprender a quedarme cerca de quien suma alejándome de quien no (aunque duela).
En el mar y la montaña encuentro mi vía de escape para esos días como hoy en que siento que todo me supera…
A veces no tengo miedo a nada; otras, me asusta todo. Soy impulsiva y racional a la vez. A veces un desastre, otras super coherente…
Y no sé qué viene ahora, pero aquí sigo: levantándome cada día para vivir, porque si me preguntas cuál es mi objetivo de vida, es ese VIVIR todo, intensamente mientras la misma vida me lo permita y no dejar soñar y ver mis sueños hechos realidad.
Y si me preguntáis cómo estoy hoy a 28 de enero cagada de miedo por fallar y algún día no saber levantarme pero en eso consiste la vida al fin y al cabo no? En caer, sostener y siempre celebrar…