25/03/2026
Lo reconozco: siento envidia cuando alguien me cuenta que está embarazada.
Y decirlo en voz alta ya pesa menos.
Desde la psicología perinatal, esta es una de las emociones más silenciadas en los procesos de infertilidad. La envidia aparece, muchas veces, sin aviso. Se cuela en conversaciones, en anuncios inesperados, en ecografías compartidas con ilusión… y deja una mezcla incómoda de tristeza, rabia e injusticia.
No se siente igual en todos los casos.
No es lo mismo cuando quien te lo cuenta también ha transitado un camino difícil, largo, lleno de pérdidas o intentos fallidos. Ahí suele aparecer más conexión, más comprensión compartida.
Pero cuando parece que todo “llega fácil”… o cuando percibes que ese bebé no está siendo cuidado o valorado como tú imaginas que lo harías… duele de otra manera. Y es ahí donde muchas veces aparece ese pensamiento que incomoda: “¿por qué yo no, y esa persona sí?”
Esto es profundamente humano.
La envidia no te convierte en mala persona.
No te define.
No borra tu capacidad de alegrarte por otros, ni tu sensibilidad, ni tu deseo genuino de bienestar para los demás.
Es una emoción más dentro de un proceso complejo. Y como toda emoción, tiene una función: habla de lo que anhelas, de lo que te importa, de lo que duele.
Puedes sentir envidia… y al mismo tiempo sentir amor, esperanza, empatía o incluso alegría en otros momentos.
Las emociones no son excluyentes, conviven.
Nombrarlo sin culpa es el primer paso para poder sostenerlo.
Si estás pasando por esto, no tienes que hacerlo en silencio 🤍
Hablarlo, compartirlo y acompañarlo desde un lugar seguro puede marcar la diferencia.
👉¿Te has sentido así alguna vez? Te leo en comentarios o por mensaje privado.
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