22/09/2015
Tienes derecho a solucionar tus conflictos de manera justa para ti.
A veces nos olvidamos de que somos personas perfectamente capaces de resolver nuestros problemas de manera justa sin necesidad de que nos lo impongan. Estamos inmersos en una cultura que nos enseña que es mejor competir que colaborar, que es necesario que otras personas nos vean ganadoras aunque no nos sintamos así; tenemos que acatar sentencias, aunque todos sabemos que el concepto justo o no justo no es siempre lo mismo para todos. Enseñar que somos capaces, resolutivos y autosuficientes no es algo que se fomente en nuestra cultura. Acatar lo que un tercero nos impone sin conocernos, sin profundizar en qué es lo que genera nuestro malestar y cuáles son las causas reales y profundas que nos llevaron a la situación de conflicto, es lo que vemos como algo normalizado.
Pero ¿y si hay otra forma de hacerlo? ¿No sería perfecto poder resolver nuestros conflictos de manera responsable, sencilla y con un resultado satisfactorio para todos los implicados? Pues si piensas así tengo que decirte que hay un camino para conseguirlo, es el camino de la mediación.
La mediación es un proceso de resolución de conflictos alternativo al judicial, donde son los propios implicados, guiados por un mediador especialista, los que llegan a sus acuerdos de forma consensuada, al ser ellos mismos los que deciden cuál es la mejor forma de resolver y afrontar la situación de malestar en la que se encuentran; los acuerdos a los que se llegan son favorables para todas las partes. Es un cambio de concepto, pasamos de un “yo gano-tú pierdes” a un “yo gano-tú ganas”, ¿suena bien verdad? Las ventajas de acudir a mediación son muchísimas, las que más atraen a las personas que acuden a este servicio son la sencillez y rapidez frente a un tedioso proceso judicial, es mucho más económico y los resultados se comienzan a ver desde el principio. Mientras estamos en mediación no nos encontramos en ese ambiente de lucha y confrontación contra las personas con las que tenemos el problema, lo que hace que sea un proceso menos turbulento y con menos malestares asociados al conflicto. Añadir, también, que es totalmente confidencial tanto para las partes que acuden a mediación como por parte del mediador, y, al firmar el acuerdo alcanzado, éste tiene carácter vinculante, es decir, la misma validez que un contrato; este documento también puede ser elevado a escritura pública o darle la misma validez que una sentencia.
Pero entonces ¿qué hace un mediador/a? Es una persona que sirve de guía y de nexo de unión para los participantes. El mediador/a es neutral e imparcial, no está para decidir quién tiene o no razón ni para dictaminar una solución. Es un facilitador de la comunicación, que ayuda a las personas implicadas a comunicarse mejor, a entender los motivos reales que les llevaron al conflicto para que las soluciones a las que lleguen los implicados sean satisfactorias para todos y sirvan a corto pero también a largo plazo.
¿Y todo esto es más barato, sencillo y rápido que la alternativa judicial? Sí, parece que no es posible pero así es la vía de la mediación. Y en referencia al título has de saber que la mediación es un derecho que puedes pedir en tu juzgado y puedes acceder de manera gratuita si cumples los requisitos para ello, de los cuales te deberían informar en tu juzgado o en una empresa que dé el servicio de mediación. En Medial, gestión de conflictos, ofrecemos tanto el servicio público de mediación como también de manera privada. Nuestra primera sesión es gratuita para informar explicar y asesorar sobre el proceso y evaluar cada caso.
Ya conoces una forma diferente de resolver tus problemas, queda en tus manos animarte a conocer un poco más el camino de la mediación y aprender que otra manera es posible.