28/01/2024
La oscuridad no es más que la ausencia de luz. Pero claro, la ausencia de luz es ignorancia. Es no saber diferenciar entre mi versión egocéntrica y la realidad.
Seguro que hay muchos casos diferentes, y muchos factores que se combinan. Pero sentirse maltratado en un momento de la vida, en la infancia, por ejemplo, y entrar en el rol de la víctima, es un factor determinante. En el rol de víctima toda la culpa recae sobre los demás, y por ello toda la responsabilidad sobre lo que ha pasado. La persona entrega su poder al perpetrador, siente una total impotencia y se hunde en el dolor y en el sufrimiento profundo. Sentirse tan profundamente herido puede llevar a castigar al perpetrador, a los demás, al mundo, a sí mismo. A través del derecho a castigar, desde el sentirse víctima, te convierte en perpetrador. Es peligroso, porque el discernimiento de actuar de forma adecuada se perturba. El castigar se convierte en impartir justicia, en el que los actos propios quedan justificados.
Vemos también que los roles se intercambian rápidamente, y que incluso podemos ser víctima y perpetrador a la vez. Así que cuidado con juzgar a las personas, puede que tú mismo hagas lo mismo. Realmente es así, quien juzga a los demás, se condena a sí mismo.
Y…. dónde hay luz, consciencia, ese darse cuenta, no puede haber oscuridad.
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