24/06/2025
“Es como si el cuerpo captara el valor del silencio.” — Mario Alonso Puig
En este instante, detengámonos un momento en esa frase. Para el Ari (Rabí Isaac Luria), el silencio no es la simple ausencia de ruido, sino el espacio primordial donde la Luz Pnimi (la Luz interna del Ein Sof) puede desplegarse sin obstáculos. En su obra Etz Chaim, el Ari describe cómo, tras el Tzimtzum (la contracción creativa), quedó un “residuo” (רשימות, Reshimot) que, al mantenerse en un estado de quietud y receptividad, permite reconstruir los vasos (kelim) necesarios para recibir la Luz de la Restauración (Tikun)¹.
📜 Como nos revela el Zohar (I, 96b):
“En el silencio mora la Divinidad; quien se aquieta hace brillar el rostro del Eterno.”
Este pasaje nos muestra que el silencio interior es la morada del Santo Bendito Sea, un santuario invisible donde nuestras “chispas divinas” — fragmentos de esa Luz original que habitan en nosotros — pueden reunirse sin la interferencia de las voces del ego.
Profundizando desde la perspectiva lurianica
Vasijas vacías y receptividad
Tras la Shevirat ha-Kelim (ruptura de los vasos), los fragmentos de Luz quedaron dispersos en finas chispas. Para el Ari, el alma que practica el silencio consciente “vacía” sus propios vasos internos de ruidos y pensamientos superfluos, generando un receptáculo nuevo, puro y capaz de acoger las chispas divinas y reintegrarlas en su fuente original.
Resshimot y memoria del alma
Los Reshimot son como huellas de conciencia que nos conectan con el estado pre-creativo. En el silencio pleno, estas huellas despiertan, guiándonos hacia niveles de unión más profundos. Cada vez que nuestro cuerpo capta el valor del silencio, resuena en nosotros esa memoria ancestral de perfección — la promesa de la Restauración cósmica.
Tikun personal y colectivo
El silencio no es un fin en sí mismo, sino una herramienta de Tikun: al permitir que la Luz fluya sin distorsiones, facilitamos nuestra propia sanación física y mental, y contribuimos al arreglo de las hollerías espirituales del mundo ( קֹלְפִּים, Kelipot) que ocultan la Luz.
Les invito a crear hoy un “ritual de silencio”: elijan un espacio tranquilo, siéntense con la espalda recta y permitan que, a cada inhalación, su cuerpo y su mente se aquieten. Noten cómo esa pausa disuelve las tensiones y abre un canal directo para que aflore su chispa divina.
Paz y amor.
¹ Etz Chaim, Sha‘ar HaKelim veHaOrot (Puerta de Vasijas y Luces), sección Reshimot del Tzimtzum.