09/01/2026
Shalom, chispas divinas ✨
Hoy quiero compartir contigo una enseñanza profunda y transformadora:
“Dios no te dio la luz para que la exhibas a plena luz del día.
Cuando se te da luz, es para cumplir una misión, para hacer algo difícil y nuevo.
Ve y lleva tu luz a los lugares oscuros y transfórmalos, para que también ellos brillen.”**
Desde la perspectiva de la Cábala, esto no es una frase inspiradora más: es una ley espiritual. La luz que recibimos —entendimiento, conciencia, sanación, compasión— no nos es entregada para el confort, sino para el tikún, para la corrección del mundo.
El Zóhar enseña que la luz solo se revela plenamente cuando hay resistencia, cuando hay ocultamiento. Dice:
“No hay luz sino la que emerge de la oscuridad” (Zóhar, Yitró 184a).
Esto significa que precisamente en los espacios de dolor, confusión, miedo, traumas o carencias… ahí es donde nuestra luz tiene propósito. No vinimos a brillar donde ya todo está iluminado, sino a llevar conciencia donde hay inconsciencia, amor donde hay dureza, presencia donde hay abandono.
Baal HaSulam explica que la función del alma no es recibir para sí, sino convertirse en **canal de otorgamiento**, en conductor de luz hacia otros. Cuando una persona atraviesa dificultad y no se rompe, sino que se refina, se convierte en lámpara para muchos.
Rabí Najmán de Breslov lo decía de forma muy directa:
“Si crees que puedes destruir, cree también que puedes reparar.”
Es decir, allí donde hubo quiebre, hay potencial de luz mayor.
Por eso, si hoy sientes que tu camino ha sido duro, que has conocido la noche, la enfermedad, la pérdida, la soledad o el vacío… no es castigo. Es entrenamiento del alma. Es preparación para que puedas alumbrar donde otros no pueden.
Tu luz no es decorativa.
Tu luz es funcional.
Tu luz es necesaria.
No la escondas. No la reserves solo para ti. No la desperdicies en orgullo o comparación.
Llévala a los lugares oscuros:
a una persona que sufre,
a una familia rota,
a un corazón cerrado,
a un niño herido,
a un anciano olvidado,
a un enemigo interno.
Y verás cómo, poco a poco, la oscuridad también aprende a brillar.
Que tengamos el mérito de ser portadores de luz auténtica, no de palabra, sino de acción, conciencia y presencia.
Paz y amor para todas las chispas divinas de este espacio. Que la luz que recibes hoy sane tu vida y la de muchos más.