17/01/2026
Un perro entra en un grupo de personas.
No analiza.
No piensa.
Siente.
El cuerpo percibe antes que la mente.
Percibe presencia, coherencia, calma.
Cuando el entorno es seguro,
el sistema nervioso baja la guardia.
Y entonces aparece algo fundamental:
la posibilidad de elegir.
Por eso se acerca.
Por eso elige a alguien.
No es entrenamiento.
No es azar.
Es regulación, vínculo y orden.
En constelaciones familiares no forzamos movimientos.
Creamos las condiciones para que la vida
encuentre un lugar más adecuado.
A veces, sanar es eso:
estar en el sitio donde el cuerpo puede descansar.
Cuando alguien es visto, ocurre la magia.