Calma Psicología

Calma Psicología Centro de ALivio y Manejo de la Ansiedad
CALMA

Esta es la página del sitio web:
calmapsicologia.es

En Calma, el Centro para el Alivio y Manejo de la Ansiedad, ofrecemos servicio de atención y tratamiento psicológico riguroso y responsable, sin olvidar el aspecto más humano. Cercanas a la realidad de cada persona, nuestra labor se centra en aportar estrategias para superar aquellas situaciones o estados que te generen malestar emocional, para llegar a convertirte en una persona con mejor autodominio y con una vida más plena. En nuestra forma de proceder combinamos la profesionalidad con la calidez en el trato personal. Utilizamos técnicas y procedimientos avalados por la investigación científica sin menospreciar que toda técnica aumenta su eficacia en una buena relación terapéutica. Entre nuestros valores destaca ofrecer una atención basada en la honestidad y la confidencialidad. Si algo nos caracteriza es el respeto con que tratamos la confianza que nuestros clientes depositan en nosotras. Somos conscientes de lo difícil que puede resultar para muchas personas tomar la decisión de buscar ayuda externa para solucionar un problema íntimo y personal y consideramos que es un acto de valentía que merece todo nuestro esfuerzo.

Hoy se ha celebrado el Día de la Psicología en España. Buen momento para plantear esta pregunta: ¿Para qué sirve la psic...
24/02/2026

Hoy se ha celebrado el Día de la Psicología en España. Buen momento para plantear esta pregunta: ¿Para qué sirve la psicoterapia?
He aquí sólo unas propuestas:

Para crecer: necesaria durante todo el ciclo vital, porque no paramos de madurar interiormente así como lo hacemos exteriormente (lo que pasa es que ese interior y ese exterior pueden llevar ritmos distintos). La terapia significa dar importancia al trabajo con uno mismo para la mejora continua. Si la vida es cambio constante, yo también lo soy.

Para depurar: separar el grano de la paja, desechar lo que nos sobra o nos produce dolor en el plano psicológico y quedarnos con lo útil, lo que nos sirve en nuestra vida. Hacer una poda de nuestro jardín mental.

Para ventilar o “limpiar el polvo” mental: como si levantásemos la alfombra de nuestra mente y sacáramos todo lo que hemos ido escondiendo debajo de ella durante un tiempo para poder adaptarnos a nuestro entorno. Para sanear, vaciar la mochila de ideas o prioridades que ya no nos sirven y actualizarlas por las que nos hacen felices ahora.

Para el autoconocimiento: si me conozco me puedo regular, no me desconcierto ante las rarezas de mi mente humana, y podré sacar lo mejor de mí porque sé bien lo que es.

Para ganar autoconfianza: necesaria para afrontar retos, para tener una buena base de autoestima que repercuta en nuestras relaciones con los demás.

Para reducir el estrés: la consulta hace de contenedor de nuestro estrés. Lo sacamos fuera, ya no está dentro generando tensiones. Gestionar el estrés nos hace ir más livianos en nuestro camino. Adquirimos perspectivas nuevas y renovamos energías.

Para provocar cambio de conductas: cuando una conducta se convierte en problemática. Aprender a aumentar o disminuir conductas o instaurar una conducta que sea incompatible con otra o una conducta nueva que sea más funcional que las anteriores.

Para conseguir claridad de pensamiento: desenmarañar el ovillo de pensamientos que tenemos en un momento dado, ordenarlo, darle la forma que deseemos. Quitar la niebla mental cuando sólo sentimos confusión. Aportar luz cuando vemos demasiada oscuridad.

Para acceder a una sensación de bienestar: sentir que nos estamos ocupando de nuestra salud mental, que nos atendemos y cuidamos, porque nos lo merecemos. Involucrarnos en un proceso de mejora personal con consecuencias como nuestra mayor motivación, mayor energía y mayor serenidad.

Para mejorar relaciones personales: si me quiero yo, estoy mejor dispuesto para querer a otros. Si me cuido yo, cuido mejor a los demás. Me siento mejor conmigo mismo y entonces estoy en mejores condiciones de tratar de manera óptima con otras personas.

Para encontrar equilibrio emocional: darnos cuenta de cuando nos estamos yendo a los extremos de las cosas y buscar el punto medio que es la virtud. Calibrar nuestro equilibrio para tener las mejores emociones.

Para aprender a establecer límites: conocer nuestros límites y respetarlos y hacerlos respetar. Conocer los límites de los demás y no sobrepasarlos para no generar conflictos. Siempre hay que establecer unos límites, de manera que no nos sintamos invadidos o manipulados por ningún agente externo. Si nos los saltamos, podemos debilitar nuestra integridad psicológica.

Para ordenar ideas y prioridades: muchas veces el estrés y la confusión o dispersión mental que tenemos es causa de haber perdido la certeza de qué es lo importante y así no podemos actuar en consecuencia. Si todo es importante, nada es importante.

Para encontrar apoyo en el afrontamiento de un miedo o problema: el hecho de acudir a terapia pone en marcha un mecanismo de afrontamiento de las dificultades y enfoca a la persona hacia la mejora. Sirve como un trampolín para que, la persona que está decidida, se enfrente con éxito a la adversidad.

"Es absurdo que el propio “yo” ocupe el último lugar de la expresión de afecto que somoscapaces de dar."Walter Riso, psi...
21/02/2026

"Es absurdo que el propio “yo” ocupe el último lugar de la expresión de afecto que somos
capaces de dar."
Walter Riso, psicoterapeuta.

VIVIR ES TENER PROBLEMAS Nos pasamos la vida adulta anhelando la ausencia de problemas. Queremos ver nuestro camino libr...
20/02/2026

VIVIR ES TENER PROBLEMAS

Nos pasamos la vida adulta anhelando la ausencia de problemas. Queremos ver nuestro camino libre de piedras, queremos sentir que podemos manejar los hilos de la función libres de nudos. Como si fuera posible vivir en la absoluta estabilidad y armonía, acompañadas únicamente por el canto de los pajaritos o el sonido del mar.

Pero no es así. El día a día es una sucesión de problemas, grandes y pequeños. Hay obstáculos que hemos de superar, situaciones que hay que resolver, y decisiones difíciles que debemos tomar.
Es fácil que nuestros intereses choquen con los de otras personas y que se produzca un conflicto en alguna de sus ilimitadas formas. Es inevitable que alguien nos pida un favor en algún momento al que no sepamos qué responder. La vida está repleta de contratiempos, imprevistos, equivocaciones, fracasos o decepciones que alteran nuestros planes.

No es posible tenerlo siempre todo solucionado. En un momento puntual se puede ver cumplido este deseo, podemos sentirnos personas satisfechas y felices, pero no de forma estable y duradera. Los problemas aparecerán en nuestras vidas, seguro, aunque en cada momento los podamos ver desde una perspectiva distinta debido a la experiencia o la madurez alcanzadas.

Solemos considerar problemas a las situaciones cotidianas y normativas que nos vamos encontrando sin buscarlas y que le ocurren a la mayoría de la gente. No me refiero a desgracias o tragedias puntuales de impacto trascendental incuestionable. Esas piedrecitas que nos encontramos en el camino y que a veces se nos meten en el zapato y dificultan nuestra marcha. Van a estar ahí queramos o no, y pretender tener una vida sin ellas es algo utópico.

La vida está repleta de problemas. En cada etapa (infancia, adultez, ancianidad) y en cada faceta (salud, amor, trabajo, estudios) los encontraremos. Cuando asumamos esta premisa, podremos tomárnoslos de manera más natural y menos dramática cuando aparezcan, y aprenderemos a afrontarlos con eficacia. Cuando los veamos como algo inherente a la vida, desarrollaremos mayor destreza para abordarlos o al menos no nos sorprenderá cuando nos encontremos con uno inesperado.

Algo muy importante que nos viene muy bien recordar cuando temamos que un problema nos desborde es que todas las personas tenemos recursos para hacerles frente. Todas contamos con un equipamiento físico y psíquico para abordarlos.

Eso sí, hemos de intentar dejar de obsesionarnos con encontrar la solución perfecta, porque algunas veces ésta ni siquiera existe. Aunque está claro que este punto nos cuesta aceptarlo. Lo cierto es que la solución ideal que queremos muchas veces no es factible ni viable y no nos sirve de nada empeñarnos en dar con ella.

Por suerte, siempre hay varias soluciones buenas para cada problema, o como mínimo aceptables. Lo que siempre podemos hacer es encontrar la mejor solución que veamos en nuestras circunstancias.

19/02/2026
❤️❤️❤️
17/02/2026

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"Podemos adoptar una actitud más crítica hacia nuestros pensamientos. Éstos no son hechos comprobados, ni son impresione...
15/02/2026

"Podemos adoptar una actitud más crítica hacia nuestros pensamientos. Éstos no son hechos comprobados, ni son impresiones sensoriales, ni un espejo de la realidad.
A veces son más bien un cuadro desdibujado y borroso, y a veces totalmente deformado."

Rosa Mª Raich, profesora titular de Psicología de la UAB.

09/02/2026

Una gran reflexión de una gran compañera: Mireia Queralt 💜

El amor propio sin duda es libertad, porque cuando ya has logrado saber quién eres y cuantísimo valor hay en ti, empiezas a decidir tu vida, a respetarte, a escucharte y a poner límites. Todo esto es importantísimo para sentirte en calma y armonía contigo.

Cuando te quieres por fin te consideras una persona merecedora de la vida, de la felicidad o del amor. Escoges tus compañías por elección, no por miedo ni por lo que "se presupone" que "debes hacer", que "necesitas" o que es "lo mejor" para ti. Tú sabes qué quieres y habla de ti, independientemente de las opiniones de otros.

Cuando te quieres empiezas a ejercer tu derecho a decir NO. Y quizás te sabe mal que otras personas se queden despagadas o sorprendidas, pero sabes que puedes decirlo y hacerlo, que no está mal, es más, que está bien.

Cuando te quieres te permites ser, y no te pides constantemente imposibles.

Cuando te quieres te duele que los demás no te escojan, pero sabes que eso es por sus gustos, no por ti, tú vales, y mucho, aunque no lo sepan ver. Cuando te quieres eliges, lo que te gusta, lo que te hace bien, lo que te suma.

UN POQUITO DE SEXOLOGÍA 👁️Aunque el clítoris fue "descubierto" oficialmente para la ciencia occidental en 1559 por el an...
05/02/2026

UN POQUITO DE SEXOLOGÍA

👁️Aunque el clítoris fue "descubierto" oficialmente para la ciencia occidental en 1559 por el anatomista italiano Mateo Realdo Colombo, su anatomía completa permaneció en la sombra durante casi 500 años más.

Aquí te cuento por qué se dice que estuvo "perdido"⏬

✨Apariciones y desapariciones:
A lo largo de los siglos, el órgano aparecía y desaparecía de los textos médicos. Por ejemplo, fue omitido de ediciones de la famosa Anatomía de Gray en 1948 y no volvió a incluirse hasta 1984.

🟣El mito del "botoncito":
Durante mucho tiempo se creyó que el clítoris era solo el pequeño bulto visible externamente (el glande).

🟠Fue hasta 1998 que la uróloga australiana Helen O'Connell describió su verdadera magnitud: un órgano de unos 9 a 12 cm que se extiende profundamente hacia la pelvis.

🔵La primera imagen 3D:
Recién en 2009, la investigadora francesa Odile Buisson obtuvo la primera ecografía 3D de un clítoris estimulado, mostrando cómo "abraza" la va**na por dentro.

🟡Sesgo cultural:
Historiadoras y científicas coinciden en que esta "ignorancia" no fue falta de tecnología, sino un sesgo histórico y patriarcal que invisibilizó un órgano cuya única función conocida es el placer.

De "Tallercitas Feministas"

"Por falta de sosiego, nuestra civilización desemboca en una nueva barbarie. En ninguna época se han cotizado más los ac...
03/02/2026

"Por falta de sosiego, nuestra civilización desemboca en una nueva barbarie. En ninguna época se han cotizado más los activos, es decir, los desasosegados. Cuéntase, por tanto, entre las correcciones necesarias que deben hacérsele al carácter de la humanidad el fortalecimiento en amplia medida del elemento contemplativo."
F. Nietzsche, "Humano, demasiado humano".

CUANDO UN ERROR NOS HACE SENTIR UN FRACASODesde que empezamos a formar parte del sistema educativo, hay un énfasis mucho...
31/01/2026

CUANDO UN ERROR NOS HACE SENTIR UN FRACASO

Desde que empezamos a formar parte del sistema educativo, hay un énfasis mucho mayor en destacar los errores que los aciertos. Cuando tomamos los errores como signos de fracaso nos mostramos severos con nosotros mismos. La palabra error tiene un significado más discreto, pero fracaso ya es más contundente. Y lo que hacemos es que nos focalizamos únicamente en nuestros defectos y nos castigamos por ellos. Nos acostumbramos a fijarnos en lo malo, y lo bueno lo damos por sentado. Y así sufrimos.

Álvaro salió de un examen con la sensación de que le había ido fatal, de que todo lo que había estudiado no había servido de nada porque había sido un desastre... y después resultó que sacó muy buena nota. Álvaro no estaba mintiendo antes de conocer el resultado, sólo se estaba fijando más en la parte que falló que en la que acertó. Si sabía que había tenido uno o dos fallos, eso es lo que le martilleaba la cabeza y pasaba por alto o no se acordaba del resto del examen, la parte de los aciertos.

Este mecanismo es una distorsión de la atención y del pensamiento y ocurre mucho, además de en población general, en cuadros de ansiedad y depresión. En este caso, Álvaro padece ansiedad por buscar un excesivo perfeccionismo en sus tareas. Para él cualquier “manchita” en la pulcritud de su desempeño se agranda al observarla, como en un efecto lupa; le molesta demasiado y no la puede asumir. Así que huye del error en general y busca una perfección que obviamente es inalcanzable, utópica, y de esta manera se t**a de bruces con lo que sí es natural: fallar de vez en cuando.

Álvaro tiene una creencia profunda que le influye muy negativamente en su vida y que dice algo así: Sólo soy valioso cuando soy muy competente, autosuficiente y capaz de conseguir cualquier cosa que me proponga. Esta creencia vital refleja altas expectativas personales y anhelo de excelencia. Vamos, que se pone el listón muy alto y se desvive para poner el lazo al terminar todo lo que le importa. También equipara su valía personal a los resultados brillantes obtenidos. O sea: yo valgo tanto como resulte de bueno mi desempeño. Perfeccionismo, en definitiva.

Tenemos que darnos cuenta de que si un error nos hace sentir fracasados, es porque estamos equiparando la palabra error a la palabra fracaso. Es decir, error=fracaso. Esto es totalmente inexacto. No podemos basarnos en ninguna prueba sólida para mantener esta afirmación como cierta. No hay ninguna evidencia que la sostenga. No se puede demostrar que un error sea igual a un fracaso, porque son conceptos diferentes. Si no se puede demostrar, no se puede sustentar esa afirmación, por tanto es falsa.

Nuestra vida tiene diferentes facetas, y en cada faceta llevamos a cabo diferentes tareas, en las cuales podemos cometer fallos. Podemos tomar perspectiva de lo insignificante que resulta el volumen de un fallo en comparación con el conjunto total de tareas y facetas que tenemos. Es sólo un error en una tarea, entre todas las tareas que tenemos en diversas áreas y que estamos obviando.

Álvaro me informó de frecuentes fracasos globales en su vida, lo que nos llevó a explorar su criterio del éxito: él malinterpretaba los éxitos parciales como fracasos sin paliativos. Cuando vemos las tareas difíciles de una manera realista, los éxitos moderados pueden ser lo más satisfactorio que podemos esperar, y podemos estar contentos con eso.

Si bajábamos el umbral de lo que podíamos considerar éxito, él había tenido muchos más logros de los que inicialmente recordaba. Su perfeccionismo le llevaba a ser muy estricto a la hora de considerar que algo suyo era digno de la etiqueta de éxito.

También surgió la necesidad de explorar de qué manera Álvaro había afrontado el fracaso en su vida y qué aprendió de él. No es lo mismo verlo como algo puntual, circunstancial y cuya causa está atribuida y repartida en diferentes elementos, que verlo como algo global y estable en mí como persona y atribuirme toda la responsabilidad del asunto.

Esto tiene mucha relación con qué mensajes nos transmitieron nuestras figuras referentes (padres y profesores) de pequeños. Si equiparaban nuestra valía a nuestros logros, es más probable que hayamos aprendido a ver un error como un fracaso. Si hacían juicios de valor sobre nosotros (“eres un inútil”) por acciones que nos salían mal, en lugar de referirse únicamente a la acción en concreto, esto ayudó (junto con nuestra propia personalidad) a que aprendiéramos a interpretar pequeñas incidencias como pruebas de lo válidos o ineptos que somos. Es importante, desde niños, hacer el juicio al comportamiento y no a la persona.

Si hemos interiorizado lo que somos en positivo, es más fácil que cada experiencia nos enriquezca o reafirme. Si hemos interiorizado nuestro autoconcepto en negativo, las experiencias de la vida pueden poner en grave riesgo nuestra autoestima.

HOMENAJE A LO EFÍMERO En 1658, el médico inglés Sir Thomas Browne escribió lo siguiente: “Ap***s recordamos nuestras dic...
31/01/2026

HOMENAJE A LO EFÍMERO

En 1658, el médico inglés Sir Thomas Browne escribió lo siguiente:
“Ap***s recordamos nuestras dichas, y los golpes más agudos de la pena nos dejan tan sólo punzadas efímeras. El sentido no tolera las extremidades, y los pesares nos destruyen o se destruyen. Llorar hasta volverse piedra es fábula: las aflicciones producen callosidades, las desgracias son resbaladizas, o caen como la nieve sobre nosotros; lo cual, sin embargo, no es un infeliz entumecimiento.
Ignorar los males venideros, y olvidar los males pasados, es una misericordiosa disposición de la naturaleza, por la cual digerimos la mixtura de nuestros escasos y malvados días; y, al no recaer nuestros liberados sentidos en hirientes remembranzas, nuestras p***s no se mantienen en carne viva por el filo de las repeticiones”.

Todo pasa. Este es el escueto resumen que haría yo de este magnífico párrafo, del que cada frase alude a lo efímero de las emociones.

“Ap***s recordamos nuestras dichas...”, simplemente porque pertenecen al pasado y el ser humano tiene una memoria limitada. Podemos saber que hemos tenido momentos de alegría, pero ¿podemos recordarlos con detalle? Difícilmente.

“…y los golpes más agudos de la pena nos dejan tan sólo punzadas efímeras” por el mismo motivo. Sabemos que hemos tenido momentos de mucha tristeza, pero vistos desde la distancia es cuando podemos apreciar algo que en el mal momento no éramos capaces: que son pasajeros, y que una vez trascurrido el tiempo tan sólo queda eso, una punzada de emoción al recordarlos.

“El sentido no tolera las extremidades…”, por eso normalmente ni las alegrías ni las p***s pueden durar mucho tiempo, sino que son momentos aislados y puntuales, ya sean más o menos frecuentes. “…y los pesares nos destruyen o se destruyen”, de ahí el dicho “lo que no te mata, te hace más fuerte”, porque si un dolor físico o emocional no tiene la magnitud de superarnos y dejarnos fuera de juego, nos hará resurgir con más fuerza que antes y se desvanecerá.

“Llorar hasta volverse piedra es fábula”, aunque en ocasiones podamos tener la sensación de que vamos a desaparecer con el llanto, que vamos a consumirnos o que va a ocurrir cualquier otra cosa producto de nuestras peores fantasías.

“Las aflicciones producen callosidades, las desgracias son resbaladizas o caen como la nieve sobre nosotros”, porque mientras estemos vivos, existe la posibilidad de hacernos más duros ante los golpes de la adversidad. Por muy mal que se vean las cosas, la realidad es que ningún momento es igual al anterior, y por tanto siempre hay posibilidad de cambio y también de recuperación.

“Ignorar los males venideros y olvidar los males pasados es una misericordiosa disposición de la naturaleza…” Nuestra atención selectiva nos predispone a preocuparnos por ciertos aspectos del futuro, a veces con anticipaciones catastróficas, y nuestra memoria selectiva nos hace recordar, aunque de forma parcial y borrosa, que nos hemos sentido mal en el pasado. Y esa misma capacidad limitada que tenemos también hace que ignoremos parte de los males inherentes a la vida que nos depara el futuro e igualmente tenemos borrados muchos momentos de angustia del pasado como proceso normal y adaptativo de nuestra memoria, lo cual es una gran ventaja.

“Y, al no recaer nuestros liberados sentidos en hirientes remembranzas, nuestras p***s no se mantienen en carne viva por el filo de las repeticiones”. Así, podemos recordar que la naturaleza es sabia, porque estamos capacitados para poder percibir que en la vida hay momentos buenos y malos y no sólo se repiten de un mismo tipo. Por tanto es imposible que sólo experimentemos las p***s. Estas siempre pueden quedar atrás y cicatrizar. Todo pasa.

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