24/02/2026
Hoy se ha celebrado el Día de la Psicología en España. Buen momento para plantear esta pregunta: ¿Para qué sirve la psicoterapia?
He aquí sólo unas propuestas:
Para crecer: necesaria durante todo el ciclo vital, porque no paramos de madurar interiormente así como lo hacemos exteriormente (lo que pasa es que ese interior y ese exterior pueden llevar ritmos distintos). La terapia significa dar importancia al trabajo con uno mismo para la mejora continua. Si la vida es cambio constante, yo también lo soy.
Para depurar: separar el grano de la paja, desechar lo que nos sobra o nos produce dolor en el plano psicológico y quedarnos con lo útil, lo que nos sirve en nuestra vida. Hacer una poda de nuestro jardín mental.
Para ventilar o “limpiar el polvo” mental: como si levantásemos la alfombra de nuestra mente y sacáramos todo lo que hemos ido escondiendo debajo de ella durante un tiempo para poder adaptarnos a nuestro entorno. Para sanear, vaciar la mochila de ideas o prioridades que ya no nos sirven y actualizarlas por las que nos hacen felices ahora.
Para el autoconocimiento: si me conozco me puedo regular, no me desconcierto ante las rarezas de mi mente humana, y podré sacar lo mejor de mí porque sé bien lo que es.
Para ganar autoconfianza: necesaria para afrontar retos, para tener una buena base de autoestima que repercuta en nuestras relaciones con los demás.
Para reducir el estrés: la consulta hace de contenedor de nuestro estrés. Lo sacamos fuera, ya no está dentro generando tensiones. Gestionar el estrés nos hace ir más livianos en nuestro camino. Adquirimos perspectivas nuevas y renovamos energías.
Para provocar cambio de conductas: cuando una conducta se convierte en problemática. Aprender a aumentar o disminuir conductas o instaurar una conducta que sea incompatible con otra o una conducta nueva que sea más funcional que las anteriores.
Para conseguir claridad de pensamiento: desenmarañar el ovillo de pensamientos que tenemos en un momento dado, ordenarlo, darle la forma que deseemos. Quitar la niebla mental cuando sólo sentimos confusión. Aportar luz cuando vemos demasiada oscuridad.
Para acceder a una sensación de bienestar: sentir que nos estamos ocupando de nuestra salud mental, que nos atendemos y cuidamos, porque nos lo merecemos. Involucrarnos en un proceso de mejora personal con consecuencias como nuestra mayor motivación, mayor energía y mayor serenidad.
Para mejorar relaciones personales: si me quiero yo, estoy mejor dispuesto para querer a otros. Si me cuido yo, cuido mejor a los demás. Me siento mejor conmigo mismo y entonces estoy en mejores condiciones de tratar de manera óptima con otras personas.
Para encontrar equilibrio emocional: darnos cuenta de cuando nos estamos yendo a los extremos de las cosas y buscar el punto medio que es la virtud. Calibrar nuestro equilibrio para tener las mejores emociones.
Para aprender a establecer límites: conocer nuestros límites y respetarlos y hacerlos respetar. Conocer los límites de los demás y no sobrepasarlos para no generar conflictos. Siempre hay que establecer unos límites, de manera que no nos sintamos invadidos o manipulados por ningún agente externo. Si nos los saltamos, podemos debilitar nuestra integridad psicológica.
Para ordenar ideas y prioridades: muchas veces el estrés y la confusión o dispersión mental que tenemos es causa de haber perdido la certeza de qué es lo importante y así no podemos actuar en consecuencia. Si todo es importante, nada es importante.
Para encontrar apoyo en el afrontamiento de un miedo o problema: el hecho de acudir a terapia pone en marcha un mecanismo de afrontamiento de las dificultades y enfoca a la persona hacia la mejora. Sirve como un trampolín para que, la persona que está decidida, se enfrente con éxito a la adversidad.