21/03/2026
"NO PUEDO CAMBIAR"
Las personas cambiamos a mejor de manera constante, pero solo si queremos hacerlo.
Nadie puede hacer que otra persona quiera cambiar. El deseo de cambio debe venir desde dentro, a través de pequeñas o grandes decisiones, voluntarias o incluso involuntarias, es decir, aunque no nos demos mucha cuenta de ello.
Como resultado de esa serie de elecciones, tenemos nuestro comportamiento, nuestro intelecto y nuestras emociones actuales.
Cuando incrementamos la frecuencia de conductas buenas para nosotras, estamos cambiando.
Cuando disminuimos la presencia de pensamientos negativos, estamos cambiando.
Y en esto tenemos una parte de responsabilidad, de control. Ese porcentaje está en nuestras manos entrenarlo. Y se puede hacer.
Las personas estamos encadenadas a nuestro pasado siempre que decidamos estarlo. Permitir que nuestro ayer determine nuestro hoy y nuestro mañana es una elección de creencias.
De nosotras depende aceptar una porción de la responsabilidad de la vida presente.
La parte de nosotras que no quiere el cambio, nuestra resistencia a él, nos hace pensar que el pasado es una trampa de acero, una losa pesada.
Pero podemos modelarnos, por ejemplo, si aprendemos a sustituir la conversación interna negativa por otra realista.
Tomar el timón de nuestras acciones en las situaciones que están dentro de nuestro rango de influencia tendrá consecuencias positivas seguro.
Porque, no nos equivoquemos, es esa determinación personal y no la suerte, la que nos ayudará a alcanzar nuestros objetivos y consecuente felicidad.
La capacidad de crear y mantener nuestro bienestar está relacionada con la predisposición a aceptar la cuota de disciplina necesaria para crear unas circunstancias a través de decisiones concretas.