06/01/2026
Todavía alucino de cómo mi cuerpo me habla, alto y claro.
Es mi gran aliado.
Antes susurraba y yo no sabía escuchar.
Hoy lo percibo todo de manera muy fina.
Sé cuándo algo es un sí.
Sé cuándo algo es un no.
Sé lo que quiero y lo que necesito, sin tener que justificarme.
Esta capacidad no apareció de la nada.
Me la dio la enfermedad en mi cuerpo.
Fue dura, fue incómoda, fue un antes y un después…
pero me regaló algo invaluable: presencia.
Mi sistema se volvió sensible, preciso, honesto.
No porque sea frágil, sino porque está afinado.
Porque aprendí a leer mis señales antes de romperme.
Cuando empiezas a trabajar con tu cuerpo en terapia, todo cambia.
Dejas de entenderlo todo solo desde la mente y comienzas a habitarte.
El cuerpo muestra dónde te traicionas, dónde te fuerzas, dónde te abandonas…y también te enseña el camino de vuelta a ti.
🤲No esperes a llegar al límites como me ocurrió a mí. Si quieres dejar de traicionarte, si quieres aprender a escucharte y sostenerte de verdad, te acompaño. No para arreglarte, sino para que recuerdes cómo volver a casa.
Hoy honro a mi cuerpo.
Le hago caso.
Confío en su inteligencia.
Y en 2026 pienso seguir caminando con él, no contra él.
Porque cuando el cuerpo habla, no es exageración: es sabiduría.
Mi cuerpo es mi brújula.
Siempre tiene la respuesta.
¿Y tú… lo escuchas? 🌿