28/03/2026
La reserva ovárica se refiere al número y a la capacidad funcional de los folículos presentes en los ovarios en un momento determinado, especialmente aquellos en fases iniciales de desarrollo. Se considera un indicador indirecto de la capacidad del ovario para reclutar folículos y generar ovocitos potencialmente fecundables.
No existen síntomas clínicos fiables que permitan estimarla, por lo que su valoración se basa en marcadores analíticos y pruebas de imagen.
Los principales parámetros utilizados en la práctica clínica son:
• Hormona antimülleriana (AMH): producida por las células de la granulosa de los folículos preantrales y antrales pequeños. Presenta escasa variabilidad a lo largo del ciclo menstrual, lo que la convierte en uno de los marcadores más consistentes de reserva ovárica.
• Recuento de folículos antrales (AFC): mediante ecografía transvaginal se cuantifican los folículos de 2 a 10 mm en ambos ovarios, proporcionando una estimación directa del pool folicular.
• Edad materna: principal factor relacionado con la calidad ovocitaria, aunque no siempre refleja la cantidad de folículos disponibles.
La combinación de AMH y AFC ofrece la estimación más precisa en la práctica clínica.
Es fundamental diferenciar que la reserva ovárica no equivale a la probabilidad de embarazo espontáneo, y que la cantidad de ovocitos no implica necesariamente su calidad.
Su evaluación permite orientar decisiones reproductivas, especialmente en el contexto del retraso de la maternidad y en la planificación de estrategias de preservación de la fertilidad.