23/12/2025
Para muchas familias, la Navidad no es ruido, luces y agendas llenas. Es autorregulación, anticipación, pausas.
Es adaptar el ritmo, el entorno y las expectativas para que todxs —también lxs niñxs— puedan sentirse a salvo.
Cuando hay desafíos sensoriales, del lenguaje o del desarrollo, celebrar no va de hacer “lo que toca”, sino de crear contextos amables: menos estímulos, más previsibilidad; menos exigencia social, más conexión real; menos perfección, más cuidado.
Una Navidad significativa puede ser sencilla:
un espacio tranquilo, rutinas claras, tiempos de descanso, presencia adulta disponible. Porque para muchxs niñxs, el mayor regalo es sentirse comprendidxs, no forzadxs; incluidxs, no desbordadxs.
Adaptar también es amar.
Y cuidar el sistema nervioso de nuestrxs hijxs —y el nuestro— es una forma profunda de celebrar.
Como recuerda Ross Greene:
“Los niños lo hacen bien si pueden.” Y nuestra tarea es crear las condiciones para que puedan.
Familia, os deseamos una Feliz Navidad 🎄