Libertad para pensar y sentir

Libertad para pensar y sentir ¿Pueden impedirnos pensar y sentir libremente? Parece que no....
Pues, vuelve a pensarlo.
(532)

El otro día me contactó una expaciente “simplemente para contarte una cosa buena..” fue lo que dijo y explicó que durant...
28/08/2024

El otro día me contactó una expaciente “simplemente para contarte una cosa buena..” fue lo que dijo y explicó que durante la terapia solo supo hablarme de su sufrimiento y sus desgracias y que ahora que la vida se le había virado, quería compartir algo bueno.
Hablamos durante un rato y me contó muchas cosas buenas, como al fin había conseguido la vida que quería, como a veces hasta era feliz y lo que había aprendido de la terapia.
Para despedirse me dio las gracias por ayudarla a lograr brillar de nuevo.
Aquella breve conversación me hizo recordar la cantidad de personas que han pasado por mi consulta, de algunos, alguna vez, tengo noticias, de la mayoría no vuelvo a saber más nada cuando recuperan su capacidad para vivir, pero en ocasiones creo poder ver la luz con la que brillan.

Gracias.

¿MIEDO A LA VEJEZ DE TUS PADRES?“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superpo...
20/08/2024

¿MIEDO A LA VEJEZ DE TUS PADRES?

“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”.

Es cuando el padre se hace mayor y comienza a caminar como si estuviera rodeado de niebla: Lento, lento e impreciso, inseguro y casi sin saber.
Es cuando uno de los padres que te llevaba con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no puede estar solo.
Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse.

Es cuando el padre, que en otro tiempo mandaba y ordenaba, ya solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana.
Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos.

Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida.
Aquella vida que nos engendró parece depender de nuestra vida para morir en paz.

Todo hijo es el padre de la muerte de su padre.

Tal vez la vejez del padre y de la madre sea como el último embarazo.
Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado toda nuestra vida.

Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, tapando los enchufes y poniendo rejillas, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.

La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres a los que ahora pondremos una barra en la ducha.
La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”.
Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores.
No podemos dejarlos ningún momento.

La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas.

Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación.

Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros?
Nos lamentaremos de los sofás, las decoraciones y de la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y también la alfombra.

Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día.
Un amigo mío acompañó a su padre hasta sus últimos minutos.

En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando él gritó desde la puerta: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho.

Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable.
Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

- ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.

La muerte y la vida de mis hijos.La noche del 28 de julio, una vez más me dispongo a revivir la noche más dolorosa de mi...
28/07/2024

La muerte y la vida de mis hijos.

La noche del 28 de julio, una vez más me dispongo a revivir la noche más dolorosa de mi vida, una vez más estoy solo.
Hace calor, por la ventana abierta escucho el paso de algún que otro coche, en la radio, de fondo un jazz indeterminado. Igual que aquella primera noche del 28 de julio, la que pasé con el cuerpo de la que fue mi hija, más conscientemente solo que jamás me había sentido.
Con el amanecer comenzó algo interminable: la acción de consolar, de apoyar, de salvar a los demás, de olvidarme de mí mismo.
No puedo decir que haya durado hasta hoy, pero quizás sí sea exactamente así, esta tarde ha sucedido algo.
Esta tarde ha sucedido algo que a falta de otra palabra llamaré mágico y que ha movido algo muy dentro de mi:
A media tarde de repente ha venido corriendo mi hijo, me ha abrazado muy fuerte y ha apoyado su cabeza en mi corazón. - Papá, sé que estás triste hoy - me apretó más fuerte - sé que hoy es el día de Natalia - añadió.
No supe que decir ni pude, lo abracé fuerte también y le besé la cabeza dejando un par de lágrimas en su cabello.
Así estuvimos un rato, abrazados, en silencio, sentía que lloraba en silencio y creo que él sabía que yo también. Al cabo de unos minutos o una eternidad, no sé, levantó la cara y me miró, los ojos y el rostro húmedos, -Papá, ¿puedo preguntarte una cosa? - - Siempre - le respondí – Si no se llega a morir Natalia ¿estaría yo aquí? – preguntó.
Tuve que hacer un esfuerzo para recuperar mi voz. – Claro que sí – logré decir, no me imagino la vida sin él, pero eso no se lo dije. – Pero Natalia tuvo otra mamá y sería mucho más mayor que yo – añadió preocupado. – A lo mejor serías hijo de Natalia y yo tu abuelo – dije sin pensar. Stefan se quedó pensando, - y si Natalia no quería tener hijos, ¿Qué sería de mí? – Claramente seguía preocupado acerca de su lugar en mi vida – Te habría tenido como sea, eres mi hijo – dije desde el corazón. Le sirvió, lo noté, nos quedamos un rato abrazados y decidimos bajar a la piscina.

Esta noche de 28 de julio estoy solo pero ya no lo estoy.
Creo que mi hijo me ha enseñado una lección de vida, justo ahora cuando mi madre se está muriendo, cuando él acaba de perder a su otra abuela, cuando el otoño pasado reuní el valor para hablarle de su hermana mu**ta.
Este año he aprendido mucho, todavía lo estoy masticando, todavía estoy buscando las palabras, pero sé que es así.

Natalia y Stefan, os quiero como nunca querré a nadie.
Un beso, papá.

Alicante, 28 de julio del año 2024

24/05/2024

Dirección

Avenida De La Constitución 14, Entresuelo Izquierda
Alicante
03001

Horario de Apertura

Lunes 10:00 - 22:00
Martes 10:00 - 22:00
Miércoles 10:00 - 22:00
Jueves 10:00 - 22:00
Viernes 10:00 - 22:00
Sábado 11:00 - 14:00

Teléfono

+34656653601

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Libertad para pensar y sentir publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Libertad para pensar y sentir:

Compartir