06/03/2026
🌊📚 Salud mental en la era inalámbrica
Hoy estoy trabajando desde la playa mientras leo Higiene electromagnética de Joaquín Machado.
Y no, no es “lifestyle”.
Es salud.
Cuando empiezas a estudiar los campos electromagnéticos (CEM) entiendes algo importante: la vida siempre ha convivido con campos electromagnéticos… pero no con los artificiales que hemos creado en las últimas décadas.
Los campos naturales —como el campo magnético terrestre o la resonancia Schumann— forman parte del entorno en el que evolucionó la biología.
Pero hoy vivimos inmersos en un ecosistema nuevo:
Wi-Fi
Bluetooth
antenas de telecomunicaciones
dispositivos móviles
redes eléctricas artificiales
La investigación científica ya está explorando cómo estas exposiciones pueden interactuar con procesos biológicos como:
• el sueño
• la actividad cerebral (EEG)
• el estrés oxidativo neuronal
• la regulación del sistema nervioso
Por eso cada vez tengo más claro algo como psicóloga:
el entorno electromagnético también forma parte del contexto de la salud mental.
Estoy formándome en este campo para integrar la comprensión de los CEM en la práctica clínica, incorporando herramientas que permiten observar cómo responde el organismo a su entorno.
Una de ellas es Bio-Well, un sistema basado en la técnica de Electrophotonic Imaging (EPI) desarrollada por el físico Konstantin Korotkov, que analiza patrones de actividad bioeléctrica del organismo.
Y también hay algo personal en este camino.
Soy una persona con hipersensibilidad electromagnética, lo que me obliga a cuidar mucho mi entorno para mantener mi equilibrio físico y mental.
Por eso muchas veces trabajo desde lugares como este.
No es moda.
Es salud.
Y también una motivación profunda para que la psicología empiece a mirar no solo la mente, sino también el entorno en el que esa mente vive.
Porque la salud mental no ocurre en el vacío.
Ocurre en un entorno.
Y hoy ese entorno también es electromagnético.