09/12/2022
Camboya. Día… no sé ni el día que es.
Hoy ha llegado el desbordamiento. Uno va viendo cosas, va haciéndolas a un lado, y sigue.
Hasta que ya no puede más.
Hoy ver a esta nena me ha superado. Mira sus piernas: llenas de heridas y comezones. En el kinder garden se las curan cada día, pero el medico de ha dicho que no puede hacer más, que era necesario hablar con sus padres y que la cuidaran mejor en casa, pero éstos no han querido atender.
O no han podido.
Que fácil es juzgar desde nuestra visión de la vida: “malos padres, podrían cuidarla mejor, que mejoren la higiene en casa, que la protejan de los mosquitos…”
Pero cuando no tienes nada, vives en una chabola sin ni siquiera agua corriente, cuando no tienes ni para dar de comer a tus hijos… las picaduras de mosquitos infectadas pasan a un segundo plano.
Hoy lloro y lloro, y no puedo parar.
Tenemos tanto allí, nos sobra tanto, y aquí falta tanto…
Lo esencial. La comida, la salud, la higiene, la educación… la dignidad.
No entiendo este mundo.
En las aulas no hay ni borradores, eso es un lujo. Cuatro coloretes y con suerte.
No tienen juguetes. Alucinarían si vieran los que tienen nuestros hijos.
Los peques de dos o tres años, que en Europa les pones música y se ponen a bailar, están tan pobremente estimulados que ni se mueven.
Y se despiojan unos a otros. El que está siendo despiojado se queda quietito mucho rato, por pequeño que sea, mientras otro más mayorcito o un adulto le despioja. A mano, matando los piojos entre sus dedos.
Os dedo una feliz noche. O día.
Yo voy a escuchar el concierto de Aranjuez y a intentar dormir.
🇰🇭