25/02/2026
La idea de que todo se resuelve “echándole ganas” está muy extendida, pero no siempre refleja lo que ocurre en realidad. Hay situaciones en las que, por mucho esfuerzo que se haga, intervienen factores que no dependen solo de la motivación.
El contexto, la historia personal, el momento vital o determinadas circunstancias influyen más de lo que solemos reconocer. En esos casos, insistir o exigirse más no siempre ayuda, y a veces incluso aumenta el malestar.
Entender que no todo está en nuestra mano no es rendirse.
Es reconocer límites reales y buscar otras formas de afrontar lo que está pasando.