16/04/2026
Una vez que has caído en el bucle del “¿y si…?”, es difícil salir de ahí. Sobre todo porque todos los escenarios negativos y de fracaso que podemos imaginar son infinitos. Cuantos más se te ocurren, peor te sientes y más te invaden. El ruido mental pasa de ser un murmullo a convertirse en un escándalo que no te deja pensar en otra cosa que no sea la inevitable catástrofe que, según tu mente, se te viene encima. ¿Verdad?
Bueno, pues no hagas eso.
Sé que es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ¿te has parado a pensar en esto?: ¿y si todo sale bien? ¿Y si todas esas dudas son irracionales y lo que necesitas es confiar más en ti?
Y si no consigues coger perspectiva de esa manera, prueba con esto: ¿y si sí fracasas? ¿Y si sí metes la pata? ¿Realmente sería tan malo?
Piénsalo. ¿Crees que equivocarnos o fallar hace que tengamos menos valor como personas? Claro que no. Que algo te dé miedo y aun así lo intentes, eso es lo verdaderamente importante.