12/01/2026
Hay cicatrices que no solo cuentan una cirugía.
Cuentan una historia de lucha, espera y mucha paciencia.
En este caso, una cirugía de cáncer de mama que tuvo que repetirse hasta cinco veces por una infección bacteriana.
Cada intervención complicó un poco más la cicatriz… y el camino hacia la reconstrucción.
Fue su propia cirujana plástica quien lo tuvo claro:
sin preparar antes el tejido, no sería posible volver a reconstruir el pecho.
Ahí empezó este proceso.
Hoy, tras solo cuatro sesiones de fisioterapia, la cicatriz empieza a responder.
El tejido mejora, se vuelve más móvil… y con ello, vuelve también la esperanza de cerrar esta etapa cuanto antes.
Mientras tanto, Irene acompaña.
Con manos, con tiempo, con cercanía.
Porque en procesos así, el trato humano es tan importante como el tratamiento.