13/09/2017
Terapias alternativas ¿pseudociencia ? (De Univadis Editorials)
Las terapias pseudo científicas son aquellas prácticas que ofrecen actos médicos curativos que no han demostrado científicamente su efectividad. Afirman curar enfermedades, aliviar síntomas o mejorar la salud sin que exista respaldo de la evidencia científica.
Muchas de ellas se engloban en las terapias alternativas.
Su seriedad depende fundamentalmente de dos factores: de si quien las utiliza es un profesional formado y responsable, y de para qué se utilizan (por ejemplo, si se crean expectativas infundadas de curación).
Ante este panorama parece sencillo desmontar las falsas terapias, pero no resulta tan fácil. Hay muchas razones por las que se mantienen vigentes. En primer lugar, porque la llamada medicina científica no es infalible ya que, aparte de los casos que no soluciona, hay que señalar que la validez científica real de muchas terapias usadas por la medicina tradicional es dudosa. Por otro lado, hay ciudadanos que tienen prejuicios contra ella, y solo piensan en los posibles efectos secundarios de la medicina científica o que detrás de las recetas médicas hay intereses espurios.
Otro motivo que anima a subirse al carro de las falsas terapias son sus dianas, muchas veces pacientes con enfermedades crónicas y muy molestas a las que la medicina convencional no termina de dar una respuesta satisfactoria, como puede ser la fibromialgia o el colon irritable; sin olvidar las enfermedades graves incurables, como un cáncer terminal. Además de aprovecharse de la vulnerabilidad y de la desesperación de las personas que padecen estas patologías, se usan técnicas comerciales como el “yo lo probé y me fue bien” y promesas de sanación que sorprenderían al más escéptico.
En primer lugar, hay que informar, si es que el paciente quiere ser informado. El Ministerio de Sanidad publicó en 2011 un documento que analizaba las mal llamadas terapias naturales. En el documento se utiliza la clasificación del National Center for Complementary and Alternative Medicine norteamericano:
1.- Sistemas integrales o completos (homeopatía, medicina naturista, naturopatía, medicina tradicional china, acupuntura, ayurveda);
2.- Prácticas biológicas (fitoterapia, terapia nutricional, tratamientos con suplementos nutricionales y vitaminas);
3.- Prácticas de manipulación y basadas en el cuerpo (osteopatía, quiropraxia, quiromasaje, drenaje linfático, reflexología, shiatsu, sotai, aromaterapia);
4.- Técnicas de la mente y el cuerpo (yoga, meditación, kinesiología, hipnoterapia, sofronización, musicoterapia, arteterapia y otras);
5.- Técnicas sobre la base de la energía (Qi-Gong o Chi-kung, Reiki, terapia floral, terapia biomagnética o con campos magnéticos).
Además de informar, si nos encontramos con un caso de falsa terapia con riesgos para la salud de un paciente, habría que pasar a la denuncia.
El Código de Deontología Médica señala que “La publicidad médica ha de ser objetiva, prudente y veraz, de modo que no levante falsas esperanzas o propague conceptos infundados”. Esto es aplicable a los médicos, pero debería generalizarse a cualquier individuo que trabaje con enfermos. Recientemente la Organización Médica Colegial ha creado un Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias, al que nos podríamos dirigir en casos de estafa o engaño flagrante, sin olvidar la vía judicial en situaciones extremas.