
02/08/2025
VIVEKA:
LA LUZ DEL YOGA.
Imágenes cortesía de archivos históricos del linaje de Krishnamacharya
En el sendero del Yoga, no basta con saber.
Tampoco con hacer.
Es necesario discernir.
El viveka —discernimiento claro, silencioso y penetrante— es lo que permite que el conocimiento se transforme en sabiduría viva, en enseñanza compasiva, en verdadera transmisión.
Así lo vivieron Śrī T. Krishnamacharya y su hijo y discípulo T.K.V. Desikachar: no como una colección de técnicas, sino como una relación íntima con la verdad.
Cada postura, cada aliento, cada palabra eran expresión del dharma —del orden sagrado que guía al maestro hacia el alumno, y al alumno hacia sí mismo.
Yoga Sūtra II.26
viveka-khyātiḥ aviplavā hānopāyaḥ
“La claridad ininterrumpida del discernimiento es el medio para eliminar el sufrimiento.”
Krishnamacharya decía que “Yoga es aquello que debe adaptarse a la persona, no la persona al Yoga”.
Esto requiere discernimiento.
Ver con profundidad quién es el otro.
Ver con humildad quién soy yo.
Y desde ahí… ofrecer lo justo, lo verdadero, lo que nutre sin imponer.
Desikachar, nos recordaba:
“No transmitas lo que no has integrado.
No repitas lo que no has probado en ti.
Deja que la enseñanza nazca de la experiencia.”
Viveka no es juicio.
Es presencia luminosa.
Es aquello que, en el silencio del corazón, distingue lo esencial de lo accesorio, lo real de lo aparente, lo eterno de lo efímero.
Y es eso lo que vuelve sagrada la enseñanza.
Que nuestra práctica nos vuelva más claros, más humildes, más verdaderos.
Para poder discernir.
Para poder transmitir.
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