14/02/2026
Yo no suelo quejarme en las redes, pero hoy estoy muy cabreado y harto de esta situación. Vivimos en un país de segunda y en una región de cuarta. No se pueden consentir las carencias que tenemos.
Vivimos en una comarca que continuamente se queda incomunicada: sin internet, sin cobertura telefónica y, cada dos por tres, sin luz. Y no hablo de un fallo puntual. Hablo de algo recurrente, constante, desesperante. Algo que condiciona nuestra vida personal, profesional y familiar.
Hoy, por ejemplo, ha sido un día crítico y angustioso para mí. Desde las 7 de la mañana sin suministro eléctrico. Para poder salir de mi casa he tenido que emplear más de media hora en desbloquear manualmente puertas eléctricas. Media hora de nervios, impotencia y ansiedad viendo cómo el tiempo pasaba sin poder hacer nada.
Tenía que acudir a un examen en la universidad. He llegado tarde, alterado, fuera de concentración. Y cuando uno se juega algo importante, no puede hacerlo en igualdad de condiciones si viene de una situación así. Seguramente el resultado no sea el que habría sido en circunstancias normales.
Pero el problema no termina ahí. Mi negocio hoy está cerrado. Mis empleados han estado en la puerta sin poder trabajar. Un día entero perdido. ¿Y quién cubre todo esto? ¿Quién asume las pérdidas? ¿Quién responde ante la impotencia de ver cómo dependemos de algo tan básico como la luz para poder simplemente abrir la persiana?
No es mi intención hacer una crítica directa hacia el Ayuntamiento, pero sí creo que ya se deben tomar medidas mucho más serias de las que se han tomado hasta ahora. Debe haber unidad entre el Ayuntamiento de Arenas y todos los municipios de la comarca afectados. Son nuestros representantes y son los responsables de velar por nuestros derechos y por exigir soluciones donde corresponda.
Tenemos una comarca preciosa. Ríos espectaculares. Un entorno natural idílico que muchos envidiarían. Pero de nada sirve vivir en un paraíso si no se nos garantizan los suministros básicos: electricidad y comunicaciones. Estamos hablando de servicios esenciales. Esto está llegando a un punto en el que se pone en riesgo incluso nuestra integridad.
Es cuestión de tiempo que haya un problema serio de salud con alguien que dependa de la electricidad. Es cuestión de tiempo que ocurra algo más grave. Además, nuestros negocios no solo se ven perjudicados económicamente, sino también en materia de seguridad. Sin luz no funcionan las alarmas. Sin comunicaciones estamos completamente expuestos. Estamos vendidos ante cualquiera que quiera aprovecharse de la situación.
Esto debe terminar. Se debe implementar una estrategia conjunta entre todos los ayuntamientos afectados y elevar esta situación hasta donde haga falta. Exponer la gravedad del problema al máximo nivel. No podemos normalizar lo inaceptable.
Estoy muy cabreado. Esto no puede seguir así. Cada vez se hace más difícil vivir aquí. Es imposible atraer nuevos vecinos y aumentar la población. El teletrabajo permitió que muchas personas vinieran a vivir a nuestra comarca, pero con estas carencias de infraestructuras la gente vuelve a marcharse.
Si no garantizamos nuestros suministros, no podemos garantizar seguridad ni calidad de vida. Y sin eso, no hay futuro para nuestra comarca.
Y lo más preocupante es que, tarde o temprano, es cuestión de tiempo que ocurra una desgracia. Que alguien tenga un accidente por falta de suministro. Que alguien necesite asistencia y no pueda pedir ayuda. Que entren en una casa aprovechando que no hay luz ni comunicaciones. O cualquier otra situación que termine en algo irreparable.
¿De verdad vamos a esperar a que ocurra algo así para reaccionar? ¿O vamos a tomar medidas antes de que sea demasiado tarde?