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Drrpsicologiaylogopedia Experto en Ansiedad y Depresión 🧠👨‍⚕️

04/04/2026

“Cada vez que te quejas de forma repetitiva, tu cerebro no lo interpreta como algo neutro…
lo interpreta como una amenaza.
Y ante una amenaza, se activa tu sistema de estrés.
Esto implica la liberación de cortisol, la principal hormona del estrés.
El problema no es quejarse una vez…
es hacerlo de forma constante.
Porque cuando el cortisol se mantiene elevado en el tiempo, afecta directamente a tu cerebro:

-Reduce la capacidad de concentración
-Altera la memoria (especialmente en el hipocampo)
-Aumenta la reactividad emocional (amígdala)

Es decir… te vuelves más sensible al estrés y menos capaz de gestionarlo.

No se trata de no expresar lo que sientes…
se trata de no quedarte atrapado en la queja.
Porque lo que repites… tu cerebro lo aprende.”

15/03/2026

Aprender no es solo recordar.
Aprender es cambiar.
Dentro de tu cerebro, millones de neuronas
se buscan, se rozan, se conectan.
Cada vez que repites una idea,
una emoción
o una forma de reaccionar,
esas neuronas fortalecen el camino entre ellas.
La conexión se vuelve más rápida,
más estable,
más fácil de recorrer.
Pero el cerebro también sabe soltar.
Cuando dejas de repetir un patrón,
cuando eliges pensar distinto,
cuando decides actuar de otra manera,
esas conexiones empiezan a debilitarse.
Los caminos neuronales que antes parecían inevitables
se vuelven cada vez más silenciosos.
A eso lo llamamos Neuroplasticidad.
La capacidad del cerebro
de cambiar con la experiencia.
Porque el cerebro aprende.
Pero también puede desaprender.
Y en ese espacio,
entre lo que repetimos
y lo que dejamos ir,
se reescribe
la forma en que pensamos, sentimos
y vivimos.

09/03/2026

“Todo es mental.”
Una de las frases más repetidas… y más equivocadas.
Hoy sabemos gracias a estudios de resonancia magnética funcional que en muchos trastornos psicológicos el cerebro cambia físicamente.
En la depresión, en las adicciones o en la esquizofrenia se observan alteraciones en la actividad y en la conectividad de distintas áreas del cerebro.
Es decir:
no es solo “pensar diferente”.
La mente no está separada del cerebro.
La mente es lo que hace el cerebro.
Por eso los problemas psicológicos no son falta de fuerza de voluntad.
Son fenómenos complejos donde intervienen biología, experiencia y entorno.
Y entender esto no debilita la psicología.
La hace más científica.

01/03/2026

No se trata de vivir una vida exenta de sufrimiento sino una vida repleta de sentido. La felicidad no se puede mantener toda la vida. Siempre han sido momentos.

25/02/2026

Hoy les traigo esta reflexión de Gabriel Rolón. Vivimos obsesionados con que todo sea a nuestra semejanza. Según el patrón o el marco que nosotros queremos. Pero nada vida jamás fue eso. De hecho, tiene que ver más con aceptar las sombras que van apareciendo mientras vamos abriendo camino. Ya que, nunca podremos apartarlas por más que nos esforcemos. Desde que nacimos estabamos predestinados a vivir dificultades. Y ahí, en esa paradoja, nos damos cuenta de que cuanto más evitamos el sufrimiento por tolerar algo imperfecto, más infelices somos.

23/02/2026

Medicarte sin arreglar nada de lo que hay detrás, solo enmascara el problema.

17/02/2026

Te dijeron que exagerabas.
Que lo tuyo era teatro.
Que antes nadie tenía ansiedad,
como si antes nadie llorara a solas.
Te llamaron débil
los que aprendieron a tragarse el miedo
con un vaso de alcohol
o con jornadas eternas de trabajo
para no mirarse por dentro.
Te dijeron que eso era falta de carácter
mientras ellos gritaban lo que nunca supieron nombrar.
Que ahora todos son frágiles,
dijo quien se enfermó de tanto callar.
Pero lo que no se habla no desaparece,
solo se esconde.
Se convierte en insomnio,
en rabia,
en silencios que pesan más que el cuerpo.
No es fragilidad sentir.
Es valentía dejar de fingir que no duele.
Hay generaciones enteras que sobrevivieron,
pero tú no viniste a sobrevivir.
Viniste a entenderte,
a romper la herencia del silencio,
a pronunciar tu tristeza sin pedir perdón.
Porque nombrar la ansiedad no la inventa.
Nombrarla es empezar a cuidarla.
Y a veces, la revolución más grande
es decir en voz alta:
"esto me duele."

08/02/2026

Vivimos en una época que huye cuando algo empieza a importar. Donde se confunde la libertad con no quedarse, y el desapego con madurez. Nos enseñaron a irnos antes de que duela, a no prometer demasiado, a no mirar muy de frente. A tener planes B, C y una puerta siempre entreabierta por si hay que salir corriendo.
Nos gusta el vértigo del principio, pero no el peso de lo que viene después. Queremos intensidad sin responsabilidad, piel sin historia, palabras sin consecuencias. Nos cansamos rápido de lo que exige tiempo, conversación incómoda y silencios que no se llenan solos. Y así, cuando el vínculo pide sostén, muchos se quitan de en medio diciendo que no están preparados, que no es el momento, que necesitan encontrarse… como si encontrarse fuera huir de todo lo que nos refleja.
Hay algo profundamente triste en esta forma de quererse con fecha de caducidad. En este miedo a quedarse cuando la magia se convierte en rutina, cuando amar ya no es fuegos artificiales sino leña diaria. Porque sostener un vínculo no es perder libertad, es elegirla todos los días, incluso cuando no apetece, incluso cuando duele un poco.
Tal vez el problema no sea el compromiso, sino que nadie nos enseñó a quedarnos cuando se nos cae la versión bonita de nosotros mismos. A amar sin escenario, sin canciones de fondo, sin finales épicos. A entender que querer también es sostener, reparar, hablar tarde, pedir perdón y quedarse.
Y aun así, entre tanto miedo, todavía hay quien se queda. Quien apuesta. Quien no sale corriendo cuando tiembla. Y quizá ahí, en esa resistencia silenciosa, esté lo más revolucionario de esta época.

04/02/2026

Date tiempo. Respeta el proceso.

20/01/2026

Hay familias que aman con las manos cerradas.
Que confunden cuidar con vigilar
y acompañar con no soltar.
Familias que ponen cascos a los pensamientos,
rodilleras a los deseos
y un “ten cuidado” antes incluso del primer paso.
No porque no confíen,
sino porque el miedo aprendió antes que el amor a hablar.
Crecen así hijos que no saben caerse sin pedir perdón,
adultos que dudan antes de desear,
personas que miran el mundo como si fuera una habitación llena de esquinas.
No les enseñaron a fracasar,
les enseñaron a evitar.
La sobreprotección no grita,
susurra.
Se disfraza de sacrificio,
de “todo lo hago por ti”,
de puertas abiertas que en realidad nunca dejan salir.
Y duele,
porque nadie te explica que también se puede asfixiar abrazando.
Que el exceso de cuidado deja huellas invisibles:
miedo a decidir,
culpa al elegir distinto,
una voz interna que pregunta permiso incluso cuando está sola.
Hay padres que no ven que proteger demasiado
es decir sin palabras:
“el mundo no es para ti”.
Y hay hijos que crecen creyendo
que vivir es sobrevivir sin molestar.
Pero sanar empieza cuando alguien se atreve a soltar sin desaparecer.
Cuando el amor aprende a confiar.
Cuando se entiende que educar no es evitar heridas,
sino enseñar a curarlas.
Porque no vinimos a vivir envueltos en burbujas,
vinimos a rompernos un poco
y descubrir que también sabemos recomponernos.

11/01/2026

A veces la mejor decisión no entra en la vida como un aplauso,
entra como una herida.
Y no porque sea un error,
sino porque está arrancando algo que ya no podía quedarse.
En depresión y en ansiedad lo sabemos bien:
hay despedidas que se viven como un fracaso
aunque en realidad sean una forma torpe de supervivencia.
Alejarte de alguien que amas,
soltar una rutina que te calmaba,
romper un vínculo que ya dolía más de lo que cuidaba…
no es huir: es intentar respirar.
Nos han enseñado que si duele, es que está mal.
Pero a veces duele porque estás saliendo de un sitio
donde te estabas apagando en silencio.
Como dejar una casa que conoces de memoria
aunque se te esté cayendo el techo encima.
En pareja pasa mucho:
confundimos amor con aguantar,
lealtad con olvidarnos,
y miedo con compromiso.
Y luego, cuando por fin dices “hasta aquí”,
el cuerpo entra en duelo
aunque la cabeza sepa que era necesario.
Elegir lo sano no siempre se siente bonito.
A veces se siente solo, frío y lleno de dudas.
Pero quedarse donde no puedes ser tú
también es una forma lenta de perderte.
Si hoy una decisión te está rompiendo por dentro,
no te apresures a juzgarla.
Puede que no sea la peor.
Puede que sea la primera
que te está eligiendo de verdad.

                
08/12/2025

 

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