06/04/2026
"Aquí todo sigue normal. La gente sigue con su vida, yo sigo con la mía “en teoría”… pero por dentro estoy en otro sitio. Me llegan mensajes, audios, llamadas… y siento que todo me pasa un poco tarde, un poco lejos.
No parece real porque ya estaba hecha al día a día sin verle, pero ahora sé que cuando vuelva no formará parte de mi fiesta de bienvenida ni de mis próximas navidades.
Lloro en mi cuarto, en silencio, sin nadie que me abrace, sin tener que explicarlo todo. Y eso hace que el n**o que tengo por dentro solo se apriete más y más.
Quizás si pudiese hablar de ello con quienes más quiero, se aflojaría un poquito. Pero aunque están, tampoco están. Porque no están físicamente aquí. Y ahora necesito presencia.
Y mientras tanto, allá, la vida sigue.
Se juntan, se acompañan, lo viven juntos… y yo estoy aquí, intentando encajar algo que duele a kilómetros."
"Luego vuelves. Y es rarísimo.
Porque para ti sigue siendo presente, pero para los demás ya pasó.
Ya no se habla tanto del tema.
Ya no está tan reciente.
Ya no duele igual… al menos no hacia afuera. La etapa de los rituales, de los primeros espacios vacíos, de los primeros encuentros en los que notas si ausencia y duele como si se acabase de ir ya ha pasado para todos, y sientes que eres tú quien va con muchísimo retraso en ese duelo. Que ya "no toca".
El n**o se aprieta un poco más
Y tú llegas como descolocada, como si fueras tarde a algo que también es tuyo.
Supongo que el duelo no tiene tiempos correctos.
Ni formas perfectas. Pero me acabo de dar cuenta de cuánto necesitaba poder haber(me) acompañado mejor en esa despedida,
que también era para mí".
Notas de mi diario personal de un duelo lejos de casa.