24/04/2026
“Esto lo escuchamos mucho en consulta:
“Hay días que me duele bastante y otros en los que estoy casi bien.”
Y claro, cuesta entenderlo.
Porque haces lo mismo, te mueves parecido, y aun así la sensación cambia.
Pero el cuerpo no funciona como una máquina exacta.
El dolor también depende de más cosas que solo la zona que molesta.
De cómo has dormido, de lo que acumulas de días anteriores, del estrés, del cansancio, de la carga...
Por eso hay días en los que todo parece más fácil, y otros en los que todo cuesta un poco más.
Y no, no significa que hayas empeorado, ni que estés haciendo algo mal. Es, más bien, parte del proceso.
Cuando lo entiendes, cambia la forma de vivirlo: dejas de darle tanta importancia a un mal día suelto
y empiezas a fijarte más en cómo vas en general.
Ahí es donde suele estar el progreso.
💾 Guárdalo para cuando tengas uno de esos días “raros”.
”