05/04/2026
"Como lo mismo de siempre, pero la ropa ya no me cierra". De repente, sin haber cambiado tu dieta ni tu nivel de actividad, notas que la báscula sube y que la grasa se acumula exclusivamente en el abdomen. Sientes que tu metabolismo "se ha roto" y empiezas a culparte.
Como ginecólogo, te lo digo claro: no es tu culpa, no te falta fuerza de voluntad. Es una cuestión biológica que ocurre en esta etapa de la vida. En la perimenopausia y menopausia, tu cuerpo cambia. Esto es lo que está pasando realmente:
1️⃣ Redistribución de la grasa: los estrógenos son los responsables de que la grasa se acumule en caderas y muslos. Al caer en picado, el cuerpo cambia su patrón y envía esa grasa a la zona abdominal (grasa visceral).
2️⃣ Resistencia a la insulina: tus células se vuelven más resistentes a la insulina. Eso significa que tu cuerpo gestiona mucho peor los carbohidratos que antes tolerabas sin problema.
3️⃣ Pérdida de masa muscular: con la bajada hormonal, pierdes músculo. Y menos músculo significa un metabolismo más lento que quema menos calorías en reposo.
¿El mayor error? Ponerte a hacer dietas súper restrictivas o matarte a hacer horas de cardio. Eso solo estresará más a tu cuerpo, elevará tu cortisol y te hará acumular más grasa abdominal.
La solución médica y metabólica pasa por incluir nuevas actividades en tu rutina: entrenamiento de fuerza (tu nuevo mejor amigo), aumentar la proteína y, si es necesario, equilibrar tus hormonas.