25/01/2026
La pollera panameña es un traje bordado a mano por artesanos que dedican más de un año en su cuidadosa confección. Y colocarla, es un ritual, casi ceremonial, donde cada paso honra la tradición y la historia del traje típico más hermoso del mundo
Todo comienza con el maquillaje y la emoción después de meses de espera para recibir las capas que darán forma al traje.
Primero se coloca la camisa, una de las piezas más delicadas.
Y ahora la cabeza, las peinetas de oro se colocan a ambos lados, firmes y perfectamente alineadas. Después, los tembleques de Swarovski, que al menor movimiento, cobran vida, cumpliendo su función de resaltar la feminidad y el ritmo de quien los lleva.
La joyería se incorpora poco a poco. Aretes o pendientes,broches collares y cadenas de oro, que no se colocan al azar,cada uno tiene un significado que se acomodan cuidadosamente, equilibrando peso y estética, aportando brillo y solemnidad al traje.
Se ajustan las enaguas, una a una, cuidadosamente amarradas a la cintura. Son ellas las que crean el volumen característico y la majestuosidad de la pollera.
Sobre las enaguas se coloca el pollerón.Cada pliegue se acomoda con paciencia para lograr la armonía perfecta entre movimiento y elegancia.
El rebozo completa el conjunto.
Antes de dar el proceso por terminado, se realizan los ajustes finales. Los zapatos con su hebilla de oro y perfectamente combinados. Se revisa el largo, el volumen, los encajes y la simetría. Nada se deja al azar. Finalmente, la postura: espalda recta, movimientos suaves, porte elegante.
Así, paso a paso, la pollera cobra vida en la persona que la viste, convirtiéndose no solo en un traje, sino en un símbolo vivo de la identidad y el orgullo panameño.