30/03/2026
Hoy ¡¡¡por fin!!! se ha producido la liberación de Las 6 de La Suiza. Increíble que se hayan tenido que pasar meses en la cárcel por hacer sindicalismo, por defender los derechos de una trabajadora, por pelear contra las injusticias...
Hace unos meses, escribí un artículo para el periódico, precisamente sobre su ingreso en prisión. Fue mi pequeño homenaje ✊️❤️
LA AUTOESTIMA DE LAS 6 DE LA SUIZA
Una reflexión al hilo de lo acaecido a las sindicalistas condenadas por defender a una compañera
Este mes iba a escribir acerca de la autoestima. Ya tenía más o menos el borrador escrito, ya saben, con lo típico: cuáles son las claves para mejorar la autoestima, lo de que no hay que compararse con nadie, que hay que cuidar el diálogo interno con el que nos percibimos, que debemos valorarnos por un conjunto de aspectos y no por una única condición (menos aún solo por el físico), que la baja autoestima suele ser más consecuencia que causa del malestar emocional y que no es innata sino construida a través de la socialización y del aprendizaje.
Sin embargo, mientras escribo sobre ello, salta la noticia del inminente ingreso en prisión de las llamadas 6 de La Suiza.
Y ya no puedo pensar en nada más que en ellas (5 mujeres y un hombre), en sus familias, en sus gentes queridas, en sus truncadas vidas como auxiliar de clínica, camarera, reponedora, cantante, docente y taxista.
Pienso en cómo las castigan por movilizarse en defensa de una compañera que, estando embarazada, denunció abusos laborales contra el dueño de la pastelería La Suiza, de Gijón, en la que trabajaba. En cómo las castigan por ejercer su derecho a la libre actividad sindical recogida en el artículo 2 de la LOLS (Ley Orgánica de Libertad Sindical), en la Constitución, en la Carta Social Europea y en la Organización Internacional del Trabajo.
Pienso en cómo se tienen que sentir al verse privadas de todo lo que daba sentido a sus vidas, en cómo se pueden quebrar su ánimo y su autoestima.
La ilustre psicóloga Maria Xesús Froxán define la autoestima como “un conjunto de verbalizaciones con las que una persona se describe a sí misma y que elicitan una serie de emociones que, a su vez, discriminan o pueden discriminar una serie de respuestas operantes de las que se anticipa un reforzador”. Añade, además, que eso que se dicen a sí mismas no surge de la nada, sino que está condicionado por la experiencia y la interacción con el medio.
Hace mucho tiempo ya que me parece una banalidad lo de trabajar la autoestima de las personas con cuestionarios de revista y con consignas simplistas de “quiérete más” o “mírate al espejo y date besos” y, siguiendo la línea de Froxán, me pregunto si no se estará trasladando a las personas la premisa de que no sentirse bien y no tener una sana autoestima es su culpa, por no esforzarse lo suficiente, cuando, en no pocas ocasiones, la causa de sus malestares habría que buscarla en factores del contexto en el que desarrollan su vida.
Si, por ejemplo, una adolescente deja de comer –poniendo en riesgo su salud y hasta su vida– porque no se percibe nunca lo suficientemente delgada, además de ayudarla a ella, igual habría que analizar y abordar de forma contundente la presión social que a algunas grandes corporaciones les interesa promover.
O si alguien sufre y cada vez se percibe más vulnerable en su trabajo, quizá sea conveniente averiguar si es porque no le pagan en tiempo y forma, si soporta una sobrecarga insoportable o si, encima, tiene que escuchar humillantes improperios acerca de su destreza y de su cuerpo.
Porque, ¿cómo se puede abordar la salud mental de las personas cuando el egoísmo y la avaricia de unos pocos anulan la autoestima y la libertad de los demás?
Tremenda impotencia la que siento…