29/12/2025
Hace unos días se lanzó un spot navideño que está dando mucho que pensar: una niña pinta toda la decoración en tonos azules para que su perro pueda disfrutarla tal y como él la percibe.
Más allá del mensaje comercial, la idea es potente.
Nos recuerda algo que en la profesión veterinaria sabemos bien: los animales no viven el mundo como nosotros. Lo sienten, lo huelen y lo interpretan de otra forma.
Empatizar con ellos implica adaptar nuestro entorno y nuestras expectativas a sus capacidades, necesidades y limitaciones sensoriales.
No solo en Navidad, sino cada día:
desde cómo jugamos, hasta cómo los paseamos, dónde descansan o qué estímulos reciben.
Mirar el mundo desde sus ojos no es un gesto simbólico, es un acto de bienestar real.
Y ese cambio de perspectiva, aunque pequeño, mejora vidas.
This year, Crayola has taken the notion of ‘Blue Christmas’ and made it something to celebrate, launching a holiday campaign that revolves around creativity,...