05/01/2026
Desprendimiento coroideo.
El desprendimiento coroideo es una condición ocular poco frecuente en la que la coroides (una capa del ojo rica en vasos sanguíneos) se separa de la pared interna del ojo. Suele aparecer como complicación tras una cirugía ocular, traumatismos o inflamaciones, y puede afectar la visión si no se trata a tiempo.
¿Cuáles son los síntomas?
Puede provocar visión borrosa, sensación de presión ocular, dolor o disminución visual, aunque en algunos casos no presenta síntomas evidentes.
¿Cómo se trata?
El tratamiento depende de la causa y la gravedad. En muchos casos se maneja con medicación antiinflamatoria y control médico estrecho. Si el desprendimiento es severo o persistente, puede requerir tratamiento quirúrgico.
Tratamiento quirúrgico del desprendimiento coroideo
Cuando el desprendimiento coroideo es extenso, persistente o no responde al tratamiento médico, puede ser necesario realizar un tratamiento quirúrgico para proteger la visión y aliviar los síntomas.
El procedimiento más habitual es el drenaje del desprendimiento coroideo, que consiste en realizar pequeñas incisiones en la esclera (la parte blanca del ojo) para permitir la salida del líquido o sangre acumulada debajo de la coroides. Esto ayuda a que las estructuras del ojo vuelvan a su posición normal.
En algunos casos, durante la misma cirugía se corrigen las causas asociadas, como alteraciones de la presión intraocular, filtraciones quirúrgicas previas o inflamación persistente. En situaciones más complejas, el oftalmólogo puede combinar el drenaje con otras técnicas quirúrgicas según cada paciente.
Recuperación y seguimiento
Tras la cirugía, es fundamental un control oftalmológico estrecho, el uso de medicación antiinflamatoria y antibiótica, y el seguimiento de la presión ocular. La recuperación visual dependerá de la causa del desprendimiento y del tiempo de evolución.
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