14/03/2026
A veces me sorprende observar cómo personas que supuestamente están en un camino espiritual viven peleadas con medio mundo, no hablan con algunos familiares o muestran hacia fuera una imagen amable y consciente, mientras que dentro de sus círculos más cercanos pueden comportarse de forma fría, despectiva o poco respetuosa.
A eso lo llamo incoherencia.
En una era regida por las redes sociales y la apariencia, donde es fácil construir una imagen de quién creemos ser, este fenómeno parece amplificarse. Podemos parecer conscientes hacia fuera, pero es en la intimidad de nuestras relaciones donde realmente se revela nuestro nivel de desarrollo interior.
No significa que tengas que llevarte bien con todo el mundo.
Significa que tu vida esté habitada por relaciones nutritivas y recíprocas.
Que quienes no son tus amigos tampoco se conviertan en tus enemigos.
Que el amor pueda circular en tu vida y expandirse más allá de las afinidades o las diferencias.
A eso, al menos, aspiro.
Con Amor,
Idan