04/01/2024
*El centro del equilibrio está en nuestro oído*
El sistema vestibular situado en el oído interno es el encargado de coordinar el equilibrio. Por ese motivo, la mayoría de los vértigos tienen su origen en el sistema auditivo.
*El hueso más pequeño*
Se encuentra en el oído. El estribo o estapedio, situado en el oído medio y que forma parte de la cadena de huesecillos, es el hueso más pequeño de nuestro organismo.
*La cera es un protector natural*
La cera es un fluido que segrega nuestro cuerpo de manera automática, y lo hace más concretamente en el oído externo. Su función es fundamentalmente la de proteger al oído interno de suciedad, bacterias, polvo y hongos. Sin embargo, cuando su secreción es abundante pueden originarse problemas como presión al tímpano y obstrucción del conducto auditivo, afectando así a la capacidad auditiva. En definitiva, el cerumen es una sustancia importante en el canal auditivo.
*El oído nunca duerme*
Cuando dormimos nuestros oídos siguen activos debido a un mecanismo de defensa que nos ayuda a permanecer alerta. Es el cerebro el que se encarga de inhibir los sonidos más cotidianos y solamente despertamos si se produce algún sonido distinto al que solemos estar habituados.
Hay estudios que también afirman que el último sentido que se pierde antes de la muerte es el del oído, y que incluso estando en estado crítico, podemos llegar a escuchar lo que ocurre a nuestro alrededor.
*Los bastoncillos no son para los oídos*
Aunque exista el falso mito de que son el utensilio perfecto para la higiene del oído, lo cierto es que el oído es el único órgano que se limpia solo. Por lo tanto los bastoncillos son completamente inútiles para mantener la higiene en nuestros oídos, además de ser perjudiciales para ellos, pues lo que se consigue al utilizarlos es llevar la cera hasta el fondo del conducto auditivo y provocar infecciones o pérdida auditiva.
La limpieza del oído no debe realizarse con bastoncillos de algodón ni con cualquier otro utensilio para limpiar los oídos.