12/03/2026
Sanar no empieza cambiando lo que nos pasó. Muchas veces empieza, cuando tomamos consciencia de qué lugar ocupamos hoy, en lo que nos sigue doliendo.
No se trata de culparnos por nuestro malestar, sino de observar la grandísima influencia que tenemos en lo que nos ocurre.
Porque cuando dejamos de mirar solo hacia fuera —lo que (nos) hicieron las demás personas, lo que no fue justo, lo que nos faltó— empezamos a descubrir cómo nos relacionamos, qué toleramos, qué repetimos, qué evitamos… Estos son los famosos patrones. Este tomar consciencia nos da la posibilidad de hacerlo diferente. De dar el cambio y liberarnos.
Sanar no significa negar el dolor. Significa dejar de darle el protagonismo a todo menos a nosotras mismas.
¿Te resulta incómoda esto que has leído o te hace sentido?
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