13/03/2026
🌿 CUANDO LO QUE NECESITAS ES QUE TE ESCUCHEN 🌿
Hablar es un arte. Sin duda alguna.
Si hay algo que aprecio en muchas personas es esa capacidad increíble que tienen de transformar ideas en palabras. De convertir conceptos casi abstractos en algo comprensible y digerible para nuestra mente. Transforman todo lo que han visto o sentido en palabras con una elocuencia que dejaría boquiabierto al propio Shakespeare.
Pero no aprecio únicamente la expresión verbal.
Aprecio igualmente a quien sabe escuchar.
Escuchar de verdad.
Y escuchar también es un arte.
El arte que consiste en respetar la expresión emocional del otro.
Que da espacio para que algo suceda.
Que permite que algo que estaba dentro pueda finalmente salir.
Escuchar va mucho más allá de oír lo que dicen los demás.
Es algo mucho más profundo.
Escuchar realmente implica ver, validar, reconocer.
Escuchar verdaderamente no es solo “hacer silencio”.
Es poner toda nuestra energía en comprender del otro no solo sus palabras, sino también sus gestos, su postura corporal, sus miradas e, incluso y paradójicamente, su silencio.
Ahora bien…
hay algo que muchas personas descubren tarde.
Hay dos tipos de escucha.
Una externa.
Y otra interna.
Y aprender a escucharnos a nosotros mismos puede ser uno de los aprendizajes más importantes de nuestra vida.
Y aquí aparece una pregunta interesante:
¿Te escuchas realmente a ti mismo?
¿Qué te dices?
¿Cómo te lo dices?
¿Te escuchas…
o te esquivas para no escucharte?
¿Qué piensas?
¿Qué sientes?
¿Qué te dices sobre aquello que piensas y sientes?
¿Qué sueñas?
¿Qué deseas?
¿Y qué historias te cuentas sobre lo que los demás te han dicho?
¿Qué interpretación das a lo sucedido?
¿Qué te repites una y otra vez…
sin escucharte realmente ni una sola vez?
¿Qué te duele?
¿Qué te ha herido?
¿Y qué pasa con la intuición?
Esa voz que, en el fondo, no es otra cosa que la voz de tu alma.
¿La escuchas?
¿Le haces caso?
¿O vuelves a creer que esa voz que te susurra es una tontería?
¿Y las mentiras que te dices sobre ti mismo?
¿Las escuchas?
Mentiras…
Sí.
Cuando te dices que eres tonto.
Que no sirves.
Que los demás son mejores.
Que no valdrá la pena.
Que para qué intentarlo.
Sí.
Esas son algunas de las mentiras más grandes que una persona puede llegar a decirse.
Cuando aprendes a lidiar con tus voces interiores…
Sí, porque nunca es solo una voz.
Y no, no estás loco por “escuchar” diferentes voces dentro de ti.
Una te susurra.
A veces otra te grita.
Y ambas pueden coexistir perfectamente dentro de ti.
Cuando aprendes a aceptarlas y a reconocerlas, empiezas también a escuchar de manera diferente a los demás.
Empiezas a darte cuenta de que lo que escuchas es mucho más que meras palabras.
Hay intenciones.
Hay emociones.
Hay sensaciones de empujar…
o, a veces, de retroceder.
Entonces sucede algo interesante.
No solo aprendes a escuchar.
Empiezas a comunicar.
Empiezas a conectar.
Contigo.
Y con los demás.
Escuchar es eso.
Una energía que se mueve de uno hacia el otro.
Y transforma.
Conflictos en armonía.
Incomodidad en tranquilidad.
Agresividad en asertividad.
Escuchar transforma vidas.
Da sentido a la vida.
Lo veo en consulta todos los días.
Las personas vienen con una necesidad muy profunda.
No siempre buscan consejos.
No siempre buscan respuestas inmediatas.
Muchas veces lo que necesitan, en primer lugar, es algo mucho más simple.
Ser escuchadas de verdad.
Sin juicio.
Sin interrupciones.
Sin que alguien les diga inmediatamente lo que deberían hacer.
Solo ser escuchadas.
Y eso, muchas veces, ya es profundamente sanador.
Porque cuando te dan el espacio y el tiempo necesario para poner palabras a lo que duele…
es cuando empieza a dejar de doler.
Porque el dolor muchas veces solo estaba esperando una oportunidad:
la oportunidad de ser escuchado.
Y podría seguir con este texto.
Pero ¿sabes una cosa?
Prefiero escucharte.
Si sientes que nadie te escucha —incluyéndote muchas veces a ti mismo—
tal vez sea el momento de probar algo diferente.
A veces lo único que una persona necesita para empezar a cambiar algo importante en su vida es un espacio donde poder hablar con calma y ser escuchada de verdad.
Si sientes que este podría ser tu momento, puedes escribirme por aquí.
Y ahora te hago una última pregunta:
¿Qué parte de ti necesita ser escuchada?
Te escucho. 🌱
Eres importante.
Y tu proceso importa.
— Artur 🌿
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