27/04/2026
Publi* Dormir mejor no siempre empieza en la cama.
A veces empieza por cuestionar hábitos que tenemos completamente normalizados.
Hoy, con el Dr. Javier Albares, ReFlexionamos sobre cómo vivimos nuestro día y cómo eso impacta en nuestro descanso.
Uno de los ejemplos más claros es el alcohol🍸.
Existe la falsa creencia de que ayuda a dormir, porque inicialmente puede inducir somnolencia. Pero desde el punto de vista fisiológico, lo que hace es muy distinto a favorecer un buen descanso.
👉🏼 El alcohol actúa como sedante, no como un inductor de sueño natural.
Fragmenta el descanso, aumenta el sueño superficial y reduce fases clave como el sueño REM, fundamental para la memoria, la regulación emocional y la recuperación mental.
Además, a medida que avanza la noche, favorece los despertares y empeora la calidad global del sueño, generando la sensación de no haber descansado.
Por eso, cuando hablamos de dormir mejor, no se trata solo de lo que hacemos al final del día, sino de revisar aquellos hábitos que, aunque parezcan inofensivos, pueden estar interfiriendo en nuestro descanso.
ReFlexionar también es esto: entender qué hacemos, por qué lo hacemos y cómo podemos hacerlo mejor.
El descanso no se improvisa. Se construye cada día.