01/01/2026
Aunque cada día nos ofrece la oportunidad de abrir un espacio para la recapitulación —y así debería ser si queremos caminar ligeros—, hay momentos que son especialmente comunitarios, instantes en los que muchas personas se reúnen con un propósito común de revisión y de planificación. El campo morfogenético de miles y miles de personas se activa, se hace presente, y nos ofrece una energía extra.
Podemos ir un paso más allá y recordar el año vivido:
los momentos en los que nos sentimos perdidos,
los momentos en los que nos reencontramos,
los instantes de miedo, tristeza, soledad o enfermedad,
y también aquellos en los que nos sentimos acogidos, abrazados, protegidos, acompañados.
En el ritmo muchas veces frenético de la vida, existe una armonía profunda que siempre está ahí, buscando manifestarse.
Y no significa que todo tenga que estar perfecto, sino que dispongamos de la energía, de la presencia y de la claridad necesarias para comprender cada fase de nuestro caminar; para seguir aprendiendo, para soltar con valentía aquello que ya no es necesario, y para abrirnos con esperanza a lo nuevo.
Una oportunidad más en la que alumbrar propósitos conectados con el corazón, con el deseo puro de vivir una vida plena, de ser mejores personas, de recordar cada día lo que verdaderamente importa:
la empatía,
la compasión,
la escucha
el amor incondicional etc
Mantenernos firmes y abrirnos a una luz que a veces parece invisible, pero que intuimos contiene todas las respuestas que necesitamos.
Y sí, para eso hace falta valentía.
El caballo de fuego del 2026 nos trae precisamente ese mensaje:
ser valientes,
comprometernos con la vida,
e ir a por todas.
Feliz 2026 a todxs! ✨🫶✨
Isabel
#2026