02/02/2026
Hay pacientes que entienden perfectamente lo que les pasa.
Pueden explicarlo con claridad, hacer conexiones, incluso reflexionar con mucha lucidez.
Y aun así… el proceso no avanza.
En trauma, 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗿𝗲𝗴𝘂𝗹𝗮.
Porque cuando el sistema nervioso sigue en alerta o en apagón, la emoción no puede sostenerse, aunque el discurso sea impecable.
𝗔𝗵í 𝗲𝘀 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘀𝗲 𝗮𝘁𝗮𝘀𝗰𝗮𝗻.
No por falta de teoría.
Sino por no estar leyendo qué estado emocional está gobernando ese momento.
Cuando no miramos eso, hacemos preguntas profundas cuando toca sostener.
O sostenemos cuando ya hay material para intervenir.
Y sin darnos cuenta, empujamos a la cabeza algo que todavía no puede habitarse en el cuerpo.
Trabajar con dirección emocional es aprender a leer primero el estado, regular antes de profundizar y respetar el ritmo real del sistema nervioso.
Si quieres criterios claros para intervenir sin improvisar y sin desbordar al paciente (ni a ti):
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