31/12/2025
La vida puede cambiar de un día para otro.
Y no como amenaza, sino como recordatorio.
Pasamos el tiempo acumulando propósitos,
como si la vida fuese algo que se aplaza.
Como si el tiempo estuviera garantizado.
Pero cuando miras de verdad,
solo existe este instante.
Este aliento.
Este latido.
El taoísmo lo recuerda con sencillez:
la vida no se controla,
se habita.
El poder del ahora lo dice claro:
el sufrimiento nace cuando abandonamos el presente,
mientras la vida sucede aquí.
Alguien lo resumió así:
cuando estás sano tienes mil problemas,
cuando estás enfermo, solo uno.
Quizá este año no necesites diez propósitos.
Quizá solo uno:
estar vivo conscientemente, minuto tras minuto.
Y para cerrar, una invitación simple, sin dogmas:
Ne craint pas, crois.
No temas, cree.
Creer como sinónimo de confiar en la vida
y de estar aquí… plenamente.
Feliz año a todos.