29/04/2026
Este estudio, realizado por Harris y colaboradores en el 2022 aporta algo muy relevante a nivel clínico y social cuando abordamos la queja de la “falta de deseo” de las mujeres que viven en pareja: desplaza el foco del “problema individual” hacia las condiciones en las que ese deseo se construye.
Los resultados muestran que cuando las mujeres asumen una mayor proporción del trabajo doméstico, su deseo sexual hacia la pareja disminuye significativamente. Pero no por el cansancio únicamente, sino por dos procesos clave: la percepción de injusticia y, especialmente, la vivencia de la pareja como alguien dependiente, a quien hay que sostener en lo cotidiano.
Esto es especialmente interesante desde una mirada terapéutica, porque introduce la dimensión de rol: cuando la relación se organiza desde una lógica de cuidado unilateral, más cercana a la maternidad que a la reciprocidad adulta, el deseo erótico tiende a inhibirse. No por disfunción, sino por coherencia psíquica.
El estudio también cuestiona la tendencia histórica a patologizar el deseo femenino, proponiendo en su lugar una lectura socio-estructural: no es que algo “falle” en las mujeres, sino que las condiciones relacionales y de género instauradas y recreadas por el patriarcado, influyen directamente en la posibilidad de desear.
Esto abre una línea importante de intervención: no solo trabajar a nivel individual o de pareja, sino también revisar la distribución real de las cargas, la corresponsabilidad y las dinámicas invisibles que sostienen la vida cotidiana.
Referencia: Harris, E. A., Gormezano, A. M., & van Anders, S. M. (2022). Gender inequities in household labor predict lower sexual desire in women partnered with men. Archives of Sexual Behavior, 51, 3847–3870.
Recuerda, Instagram no es un espacio terapéutico