23/01/2026
¿Podemos regular las emociones? Esta es una de las preguntas más frecuentes en consulta. Y la respuesta es sí… pero no desde el control, sino desde la comprensión. Las emociones son reacciones psicofisiológicas organizadas que se activan cuando algo del entorno es relevante para nosotros. Nos hablan de lo que valoramos, de nuestras creencias, de lo que sentimos como amenaza o como necesidad.
Las investigaciones muestran que las emociones básicas son universales. Estudios transculturales demostraron que personas de distintas culturas, incluso sin contacto con medios de comunicación, reconocen y expresan de forma similar determinadas emociones. Esto indica que las microexpresiones faciales son innatas, están programadas biológicamente. Sin embargo, la cultura influye en cuánto y cómo aprendemos a expresar lo que sentimos.
Antes de que pensemos, el cuerpo ya ha reaccionado. Según la teoría de la valoración automática, tenemos un mecanismo innato que escanea cualquier estímulo que llega a nuestros sentidos y decide, en milésimas de segundo, si es relevante. Esa valoración activa la emoción. No es algo voluntario. Por eso no podemos evitar sentir, pero sí podemos aprender a regular lo que hacemos con lo que sentimos.
Una buena reorganización emocional trabaja sobre los distintos componentes de la emoción. A nivel corporal, mediante respiración, relajación y conciencia física. A nivel conductual, desarrollando habilidades de expresión y relación. Y a nivel cognitivo, revisando interpretaciones, creencias y patrones de pensamiento. Cuando entiendes cómo funciona tu sistema emocional, dejas de luchar contra él y empiezas a acompañarte con más calma.
Comprender tus emociones es el primer paso para vivirlas con mayor equilibrio