19/03/2026
Hay lugares que te llaman a quedarte sin saber muy bien por qué. Lugares que hablan y cuentan su historia; lugares que te invitan a estar para dejarte sentir.
Estar para escuchar; para recordar la esencia; para reconocer nuevas partes de ti, o no tan nuevas. Esas que fueron olvidadas; esas que hablan del dolor, del amor, de la esperanza y de la fe. Historias que hablan de otros tiempos tanto como de estos; que hablan de ti tanto como de mi.
Historias que van más allá de lo que la mente puede comprender, pero que se sienten en carne y hueso. Historias que unen porque tocan en lo más hondo del corazón.
Y es que no todo es hacer y saber; a veces se trata de volver a aprender a dejarse sentir para recordar.
Recordar nuevas versiones de ti para vivir nuevas formas de amar; para saber que puedes volver a confiar.
Y es que hay veces que queremos hacer tanto incluso para cambiar y mejorar nuestra vida y el mundo, que entramos en una exigencia extrema que nos deja en el mismo lugar. Así que para hoy.
No hagas tanto; estate.
No respires; déjate respirar.
No te muevas. Quédate en el lugar y déjate sentir.
No te vayas.
Recuerda lo que es verdaderamente importante para ti.