28/01/2026
..
Ayer hablábamos de ayuno en perimenopausia, de por qué no es buena idea hacerlo sin estrategia y mucho menos pensar que es para todas.
Hoy seguimos el hilo.
En perimenopausia, desayunar sí importa.
Especialmente si vienes de años de estrés, dietas o de empezar el día solo con café.
Cuando pasamos muchas horas sin comer, el cuerpo aumenta la producción de cortisol para poder sostener el día. Eso, mantenido en el tiempo, suele traducirse en más ansiedad, más hambre desregulada, peor descanso…
Y si… la cantidad importa. Los desayunos pobres en proteína y ricos en carbohidratos de rápida absorción favorecen hipoglucemias reactivas (bajadas de azúcar tras comer).
Por eso insisto tanto en un desayuno nutritivo, saciante y suficiente.
No vale “algo rápido” ni “más o menos”.
Hablamos de comer de verdad: proteína (animal y/o vegetal), grasas saludables y carbohidratos complejos que estabilicen la glucosa y acompañen al sistema nervioso.
En consulta veo de todo:
– Mujeres que dicen “yo no desayuno y estoy bien”… hasta que el cuerpo empieza a pasar factura.
– Mujeres que desayunan poco, entrenan fuerte y llegan agotadas a media mañana.
– Mujeres que arrastran hambre todo el día y acaban cenando en exceso, llega la culpa, lo intentan compensar al día siguiente y entran en bucle.
– Mujeres que entrenan pero “no veo los cambios”, claro… si no hay nutrientes, el músculo no ser fortalece.
¿Significa esto que todas tengamos que hacer lo mismo? No.
El contexto importa: horarios, trabajo, descanso, momento vital.
Pero en perimenopausia más restricción rara vez es la solución.
Comer suficiente, con placer y consciencia, con estrategia y sin culpa, suele ser un muy buen punto de partida.
Si este tema te resuena, guarda el post, compártelo con otras mujeres o escríbeme si te apetece profundizar en un acompañamiento personalizado 💛
¿Cómo te sientes tú cuando desayunas con calma y presencia?
Nos vemos el domingo en Entre Lunas
Dream team “Entre Lunas”integrativa.bilbao