11/01/2026
Buenas tardes! 🍀
Al hablar o pensar en la pornografía, la mayoría cree que aparece en la adolescencia avanzada, pero los datos dicen que la primera exposición suele darse entre los 9 y los 12 años, considero grave que a menudo no se de por una búsqueda activa por parte del menor, sino que se trata de un acceso accidental a través de dispositivos digitales.
El contenido que más consumen niñxs y adolescentes suele ser gratuito, inmediato y sin ningún tipo de filtro educativo. No está pensado para su desarrollo emocional y, con frecuencia, muestra una sexualidad basada en la cosificación, la desigualdad, la falta de consentimiento real y expectativas irreales sobre el cuerpo y las relaciones.
Desde el punto de vista neurológico, esta exposición se produce en un momento clave del desarrollo cerebral donde el sistema de recompensa es especialmente sensible y las áreas encargadas del juicio crítico y la regulación emocional aún están madurando. Esto favorece que lo que se ve se integre como referencia, no como ficción.
Cuando miramos el impacto a nivel social, el efecto no es solo individual. Se normalizan modelos de relación poco sanos, se refuerzan estereotipos y se dificulta la construcción de vínculos basados en el respeto y el cuidado mutuo. Esto plantea un reto colectivo en términos de educación, prevención y salud emocional.
Los estudios señalan que entre un 60 y un 70 % de los adolescentes ha tenido contacto con pornografía antes de los 18 años. No estamos ante casos aislados, sino ante una realidad ampliamente extendida.
Por ello, la pregunta no es si van a encontrarse con la pornografía, sino cómo los adultos vamos a acompañar ese encuentro. Hablar, explicar, contextualizar y ofrecer modelos de relación sanos es una forma de protección emocional.
Desde la psicología, entendemos que la educación afectivo-sexual no es un riesgo es una herramienta indispensable para garantizar relaciones basadas en el cuidado.
Espero que os haya sido de ayuda!
Gracias por leerme 😊