31/03/2026
Los humanos tendemos a simplificar: bueno - malo, blanco - negro…
Las redes sociales provocan problemas de salud mental…
Los videojuegos provocan agresividad…
Pero la realidad siempre es más compleja, y no suele caber en ese simplismo.
Como por ejemplo la pornografía, que es considerada como precursora de las agresiones sexuales.
¿Es así?
El artículo de Milton Diamond “The Effects of Po*******hy: an international perspective” (1999) analiza los efectos de la pornografía en la sociedad cuando pasó de estar restringida a ser legal.
Concluye:
-No hay evidencia de que la disponibilidad de la pornografía aumente los delitos sexuales. Al contrario, los datos dicen que las tasas de violación y otros crímenes sexuales disminuyeron de forma notable.
-En Japón, entre 1972 y 1995, se produjo un aumento masivo de pornografía pero las violaciones cayeron en más del 60 %.
-En Dinamarca, Suecia y Alemania Occidental, tras la legalización de la pornografía en los años 60 y 70, las violaciones se mantuvieron estables o bajaron;
-En Shanghái (China), entre 1985 y 1990 se intentó confiscar toda pornografía, pero la tasa de violaciones se mantuvo.
-En Estados Unidos, entre 1975 y 1996, la pornografía se volvió mucho más accesible, pero las tasas de violación descendieron significativamente, especialmente entre los grupos de edad más jóvenes.
Diamond explica que la pornografía podría servir como válvula de escape para impulsos sexuales, reduciendo la necesidad de actuar de forma delictiva.
Que la exposición temprana a material sexual podría reducir la curiosidad y la frustración sexual en la adolescencia.
Que no hay base científica para afirmar que la pornografía cause violaciones o aumente la delincuencia sexual.
Al contrario, los datos sugieren que una mayor disponibilidad de pornografía se asocia con una reducción de estos delitos.
Recomienda centrarse en mejorar la educación sexual y combatir las causas reales de la violencia sexual, que parecen tener poco que ver con la pornografía.