01/07/2018
La terapia EMDR ha mostrado en gran cantidad de estudios científicos (se han publicado hasta la fecha más de 4200 artículos sobre EMDR) que es efectiva en aliviar traumas psicológicos, incluyendo el trastorno por estrés postraumático. El procedimiento de esta terapia incluye el trabajo sobre los recuerdos, empleando dentro de la intervención tandas de movimientos oculares, que han mostrado ser un ingrediente activo (Lee & Cujipers, 2013). Sin embargo, las bases neurales para su funcionamiento son todavía objeto de una intensa investigación.
En este artículo los autores revisan la evidencia a partir de electroencefalograma cuantitativo (QEEG), a partir de los cuales señalan que puede hablarse de una despotenciación de la sinapsis de las memorias de miedo en la amígdala, durante un estado cerebral similar al de las ondas del sueño profundo. Es decir, las conexiones en las áreas del cerebro que tienen que ver con el miedo, se modificarían. De este modo, cambiaría la emoción asociada a los recuerdos traumáticos. Los recordaríamos de otro modo, con más distancia emocional.
Partiendo de esta idea, proponen que la estimulación cerebral que ocurre en EMDR a través de los movimientos oculares, incrementaría un ritmo de baja frecuencia en las áreas del cerebro más relacionadas con la memoria, conectándolas y atenuando la memoria del miedo. Así los recuerdos se quedarían en el sistema de memoria sin las emociones extremas previamente asociadas con ellos.
Los autores también consideran la terapia EMDR como un procedimiento médico, dado que se objetivado en muchos estudios de neuroimagen que puede cambiar la estructura física del cerebro, así como el modo en el que permanecen en el cerebro los recuerdos almacenados disfuncionalmente.
Harper, M., Rasolkhani-Kalhorn, T., & Drozd, J. (2009). On the Neural Basis of EMDR Therapy: Insights From qEEG Studies. Traumatology, 15(2), 81-95.