05/04/2026
El psicólogo insiste en que la carga emocional no proviene únicamente del sistema educativo, sino también del miedo que las familias proyectan sobre sus hijos. "Las familias cuanto más miedo, más presión ponen sin querer hacia el futuro", afirmó. Ese miedo —a equivocarse, a no tener salidas laborales, a repetir errores propios— acaba transformándose en una exigencia constante: estudiar más, acertar más, rendir más.
Esa dinámica, advirtió Navarro, convierte el Bachillerato en un proceso extremo: "El bachillerato al final es una oposición. No nos equivoquemos. No son simplemente estudios. Es una oposición"
La exigencia en Bachillerato y la presión familiar y social han convertido la elección de estudios en un proceso que supera la capacidad emocional de los jóvenes | Cadena SER