21/04/2026
En una rabieta, no todo vale.
Y muchas veces, sin darnos cuenta, decimos justo lo que empeora la situación.
“Cálmate ya”
“No llores por eso”
“Siempre estás igual”
No ayudan. Solo aumentan la intensidad de la emoción.
Lo que tu hijo necesita en ese momento no es corrección…
es regulación.
Sentirse visto. Acompañado. Seguro.
Porque primero se calma…
y luego se entiende.
Si cambias cómo respondes, cambia cómo termina la rabieta.
¿Te ha pasado alguna vez no saber qué decir en ese momento?
Te leo 👇
paternidad psicologia niños familia crianzaconsciente